Al evaluar la economía nacional, el 71% de los participantes la calificó como mala, frente al 21% que la consideró buena y el 9% que la definió como normal. La percepción sobre las finanzas familiares también es mayoritariamente negativa: el 60% describió la situación económica de su hogar como mala, mientras que el 20% la evaluó como buena y otro 20% como normal.
El mercado laboral obtuvo la valoración más desfavorable. Solo el 13% de los encuestados lo considera bueno y el 12% lo califica como normal, mientras que el 75% tiene una opinión negativa.
Las expectativas para el próximo semestre tampoco muestran un panorama alentador. El 55% prevé que la economía argentina empeorará, frente al 31% que espera una mejora y el 14% que no anticipa cambios. En materia de empleo, el 57% estima que la situación se deteriorará, el 31% confía en una evolución favorable y el 12% considera que se mantendrá sin modificaciones.
En cuanto a la economía familiar, el 48% de los consultados espera un empeoramiento durante los próximos seis meses, mientras que el 32% proyecta una mejora y el 20% no prevé cambios.
La cautela también se traslada a las decisiones de consumo. El 58,5% afirmó que planea reducir sus compras de bienes duraderos, mientras que el 27,3% espera mantener su nivel habitual de adquisiciones y el 14,2% tiene previsto comprar más. La proporción de personas que planean reducir estas compras aumentó 11,3 puntos porcentuales respecto de agosto.
El relevamiento también registró un incremento en la percepción de la inflación actual, cuyo índice pasó de 27,9 puntos en agosto a 30,6 en septiembre. A su vez, el indicador de expectativas inflacionarias para los próximos seis meses subió de 8,8 a 9,1 puntos.
Entre las principales preocupaciones del país, la corrupción ocupa el primer lugar, con el 50,3% de las menciones. Le siguen el desempleo, con el 44%; la impunidad y el sistema judicial, con el 34,6%; la situación económica, con el 32,2%; y los altos precios y la inflación, con el 27,8%.
El debilitamiento de la democracia y las instituciones, junto con la educación, fue mencionado por el 20,2% de los participantes en cada caso. Por último, la inseguridad concentró el 18,9% de las respuestas.
En conjunto, los resultados muestran una percepción mayoritariamente negativa de la economía, el empleo y las finanzas familiares, acompañada por expectativas desfavorables y una mayor predisposición a reducir las compras de bienes duraderos.















