La estimación surge de un análisis de Becerra Bursátil, elaborado por el analista Ignacio Franco Altamirano. El cálculo toma como referencia un precio de US$155 por acción y supone que el mercado valorará a la empresa en 25 veces sus ganancias de 2031, con un aumento anual del 2% en la cantidad de acciones debido a las compensaciones que reciben los empleados.
Bajo esas condiciones, SpaceX necesitaría generar ingresos de aproximadamente US$600.000 millones en 2031 si consiguiera un margen neto del 25%. El informe aclara que se trata de un ejercicio de valuación y no de un precio objetivo ni de una promesa de rentabilidad. Incluso para conservar el capital invertido en términos nominales de dólares, la empresa debería obtener ganancias netas cercanas a los US$93.000 millones ese año.
Los resultados presentados el 20 de octubre muestran la magnitud de la expansión reciente. SpaceX informó ventas trimestrales por US$14.575 millones, un incremento interanual del 161%, y registró su primera ganancia trimestral desde su salida a bolsa. Sin embargo, el análisis advierte que el crecimiento de los ingresos no garantiza por sí mismo una rentabilidad suficiente para justificar la cotización.
Con una referencia de 13.579 millones de acciones y un precio de US$155, la capitalización bursátil de la compañía se ubicaría cerca de los US$2,1 billones. Esa cifra equivale a unas 36 veces las ventas del tercer trimestre anualizadas. Al considerar las proyecciones de ingresos para el primer trimestre de 2027, la relación bajaría a aproximadamente 15 veces.
El informe también calcula que, para sostener la valuación actual sin obtener una rentabilidad adicional, SpaceX debería alcanzar ganancias netas de alrededor de US$93.000 millones en 2031. Con un margen neto del 25%, eso exigiría ventas cercanas a los US$370.000 millones. Para llegar a los US$150.000 millones de ganancias requeridos para una rentabilidad anual del 10%, la facturación debería aproximarse a los US$600.000 millones. Si el margen neto fuera del 20%, los ingresos necesarios subirían a unos US$750.000 millones.
La velocidad de expansión es otro factor determinante. Según el análisis, alcanzar ventas por US$600.000 millones en 2031, partiendo de una base de US$170.000 millones en 2027, requeriría un crecimiento compuesto cercano al 37% anual durante cuatro años. Ese ritmo supera el 22% promedio contemplado en el informe para el período analizado.
Además, la evolución de la cantidad de acciones y el múltiplo que el mercado esté dispuesto a pagar por las ganancias tendrán un impacto directo sobre el rendimiento de los inversores. Si la compañía emite más acciones o si en 2031 el mercado le asigna una valuación inferior a 25 veces sus beneficios, necesitará resultados todavía mayores para sostener el mismo precio por acción.
La composición de los negocios también resulta central para evaluar las perspectivas de SpaceX. El segmento de Superinteligencia, vinculado con la inteligencia artificial, fue el principal motor del crecimiento reciente: sus ventas pasaron de US$2.561 millones en el segundo trimestre a US$7.560 millones en el tercero. La activación de contratos de alquiler de capacidad de cómputo y la incorporación de Cursor contribuyeron a esa expansión.
Esta división representó cerca del 52% de los ingresos de la compañía, pero registró un resultado operativo de US$431 millones, con un margen del 5,7%. El resultado estuvo afectado por compensaciones en acciones por US$1.217 millones relacionadas con adquisiciones, un elemento que dificulta comparar su rentabilidad con la de otras áreas.
En contraste, el negocio de Conectividad, que incluye Starlink, aparece como uno de los principales aportantes de beneficios operativos. El segmento obtuvo US$2.367 millones, con un margen cercano al 45%, y sumó 1,6 millones de abonados, hasta alcanzar un total de 13,6 millones. La división espacial, por su parte, se mantuvo cerca del equilibrio debido a los costos asociados al desarrollo de Starship.
El análisis también advierte que el beneficio neto trimestral de US$4.404 millones no provino exclusivamente de las operaciones comerciales. La cifra se compuso de un resultado operativo de US$2.791 millones, gastos financieros por US$675 millones, ingresos por inversiones de US$873 millones, otros resultados por US$1.025 millones y un beneficio impositivo de US$390 millones. La distinción es relevante para determinar qué componentes podrían sostenerse en el tiempo.
Otro desafío está relacionado con las necesidades de inversión. Durante el trimestre, SpaceX destinó US$19.593 millones a activos fijos, una cifra superior a sus ventas, de los cuales US$16.444 millones correspondieron al segmento de inteligencia artificial. En los primeros nueve meses del año, las inversiones sumaron US$48.069 millones, frente a US$13.097 millones generados por las operaciones, una diferencia negativa de US$34.972 millones.
La salida a bolsa aportó ingresos netos por US$85.675 millones y, al cierre de septiembre, la empresa contaba con US$89.855 millones en efectivo e inversiones negociables. Esa liquidez ofrece capacidad para financiar la expansión, aunque la continuidad del plan dependerá también de los flujos operativos, las inversiones futuras y el acceso a otras fuentes de capital.
Para el cuarto trimestre, la compañía proyectó inversiones de entre US$35.000 millones y US$40.000 millones. Su director financiero señaló que se evalúan distintas alternativas de financiamiento, incluidos recursos propios, emisiones de deuda y acuerdos con proveedores. También afirmó que las nuevas instalaciones de cómputo podrían recuperar su inversión en menos de un año a los precios actuales, una proyección cuya concreción será relevante para evaluar la estrategia.
Las estimaciones de ingresos presentan diferencias según el horizonte considerado. Para el primer trimestre de 2027, SpaceX prevé ventas de entre US$33.000 millones y US$37.000 millones. Musk, en cambio, anticipó un ritmo anualizado de ingresos de entre US$500.000 millones y US$1 billón hacia fines de ese año. Esta última cifra representa una tasa anualizada proyectada al cierre del período, no los ingresos acumulados durante todo 2027 ni una garantía de cumplimiento.
Frente a estas expectativas, Becerra Bursátil mantiene una postura cautelosa. “No la incorporamos como posición central de cartera a estos valores”, señala el informe. Si bien reconoce el potencial del negocio de conectividad, el liderazgo en el sector espacial y el crecimiento de la inteligencia artificial, considera que la cotización actual exige resultados extraordinarios para ofrecer una rentabilidad atractiva a largo plazo.
















