La decisión de paralizar este sistema de armas se debe a los altos costos de mantenimiento, al desgaste por el tiempo transcurrido y a los avances tecnológicos que han impulsado la compra de los cazas supersónicos F-16. Este anuncio también acontece en un contexto de recorte presupuestario, donde el gobierno de Javier Milei ha impuesto una reducción de $59.600 millones para las Fuerzas Armadas.
En los últimos dos años, los A4-AR permanecieron mayormente inactivos, especialmente tras los accidentes ocurridos en 2020 y 2024. En julio de este último año, una de estas aeronaves, pilotada por el capitán Mauro Testa La Rosa, se vio obligada a aterrizar de emergencia, resultando en la trágica muerte del piloto, aunque logró eyectarse.
Los A4-AR Skyhawk hicieron su llegada a la I Brigada Aérea de El Palomar en diciembre de 1997, en la administración de Carlos Menem, representando una modernización significativa al incorporar 32 aeronaves A-4M y cuatro OA-4M. Este sistema de armas se convirtió en un elemento clave para la Fuerza Aérea después de la guerra de Malvinas.
De acuerdo con el portal especializado Pucará Defensa, la autorización de Estados Unidos para la compra de estos aviones significó la práctica eliminación del embargo de armas impuesto por el Reino Unido tras el conflicto de 1982.
La presentación de la desprogramación fue realizada por el jefe de la Fuerza Aérea, brigadier general Gustavo Javier Valverde, quien resaltó el “legado imborrable que deja esta aeronave” en la historia de la Fuerza.
Valverde vinculó la decisión de retirar del servicio las aeronaves en Villa Reynolds con la llegada de los F-16, destacando que un análisis exhaustivo de planificación estratégica institucional indicaba la necesidad de “priorizar la eficiencia operativa y la sostenibilidad económica”.
Además, reconoció que los costos de mantenimiento del sistema A4-AR han forzado a la Fuerza Aérea a realizar “una asignación estratégica de recursos en proyectos de largo plazo que garanticen niveles de operatividad para cumplir con la misión”. La llegada de los F-16, cuyo segundo lote está programado para diciembre, requerirá ajustes en la asignación de recursos humanos y materiales actualmente disponibles en la V Brigada Aérea.















