Ante este escenario, el Ministerio de Economía analiza distintas alternativas y asegura contar con recursos de respaldo en caso de que las condiciones de mercado no permitan avanzar con la primera opción.
Una de las decisiones que impactó sobre el programa financiero fue la suspensión de las licitaciones del Bonar 2029 (AO29), que formaban parte del esquema diseñado para alcanzar USD 2.000 millones de emisiones durante 2026. La Secretaría de Finanzas, a cargo de Federico Furiase, resolvió detener las colocaciones antes de alcanzar ese objetivo debido al incremento de las tasas internacionales.
El Tesoro todavía necesitaba colocar USD 800 millones para completar el excedente de caja previsto para este año. Sin embargo, en el Ministerio de Economía consideran que prescindir de ese monto no generaría un problema significativo para el programa financiero de 2026 si las condiciones de mercado no resultan convenientes.
La estrategia para el próximo año también quedó bajo revisión. El esquema original contemplaba un saldo de USD 3.700 millones correspondiente a 2026, además de compras de dólares del Tesoro al Banco Central por USD 4.900 millones, un rollover dentro del sector público por USD 1.800 millones, desembolsos del Fondo Monetario Internacional por USD 1.700 millones y créditos de organismos internacionales por USD 4.200 millones.
La continuidad de la pausa en las emisiones podría, además, generar mayor interés del mercado sobre las fuentes alternativas de financiamiento con las que cuenta el Gobierno. La ausencia de nuevas colocaciones de Bonares en las licitaciones quincenales podría llevar a los inversores a buscar precisiones sobre esos recursos si las tasas internacionales no bajan.
Para 2027, la primera alternativa que contempla el Palacio de Hacienda es renovar los vencimientos de Bonares. El Gobierno prevé utilizar nuevas emisiones para refinanciar los títulos que vayan venciendo y considera que ese mecanismo permitirá sostener el programa financiero del año próximo.
El rollover implica que el Tesoro emita nuevos bonos para refinanciar parte de los vencimientos. Para que el mecanismo funcione, será necesario que los inversores acepten renovar los títulos y que las tasas permitan concretar las operaciones en condiciones consideradas adecuadas.
El contexto electoral de 2027 agrega un factor de incertidumbre al escenario de financiamiento, debido a que el Gobierno buscará la reelección y los inversores deberán evaluar las condiciones futuras para el cumplimiento de las obligaciones de deuda.
Frente a la posibilidad de que el rollover no pueda concretarse, el Ministerio de Economía contempla una segunda alternativa basada en la utilización de reservas y otros recursos de respaldo. Según explicaron desde el Gobierno, ese escenario ya fue incorporado a la planificación financiera, incluso bajo el supuesto de que no se logre refinanciar ninguno de los vencimientos de Bonares.
En paralelo, Javier Milei y Luis Caputo señalaron recientemente que el Gobierno dispone de USD 75.000 millones para hacer frente a una eventual presión cambiaria antes de las elecciones presidenciales de 2027. Entre los recursos mencionados se encuentran las reservas adquiridas por el Banco Central, acuerdos de swap con Estados Unidos y China por USD 20.000 millones cada uno y la posibilidad de intervenir mediante operaciones de dólar futuro.
Todavía no está definido si la totalidad de esos USD 75.000 millones forma parte de los recursos que Economía contempla para afrontar un escenario sin refinanciamiento de los bonos. Tampoco quedó establecido si esos fondos serían utilizados exclusivamente para contener eventuales tensiones cambiarias o si podrían destinarse al pago de obligaciones de deuda en moneda extranjera.
El primer vencimiento relevante de 2027 llegará en enero, cuando deberán pagarse USD 4.300 millones correspondientes a intereses de bonos Globales y Bonares. Para todo el año, los compromisos en moneda extranjera ascienden a USD 25.400 millones.
La evolución de las tasas internacionales será determinante para definir los próximos pasos. Si los rendimientos bajan, el Tesoro podría retomar las licitaciones de bonos en dólares en el mercado local, completar los USD 800 millones pendientes de 2026 y avanzar con el esquema previsto para 2027.
Si las condiciones financieras no mejoran, el Gobierno deberá recurrir a las alternativas de financiamiento y a los recursos de respaldo que ya contempla dentro de su planificación.
















