Javier Milei está dispuesto a respaldar a su jefe de Gabinete “hasta que la Justicia sentencie”, según indicaron fuentes oficiales.
Ante un posible llamado a indagatoria, se mencionó que “sigue siendo decisión del Presidente lo que haga ante el llamado”, lo que deja entrever la intención de mantener la posición de Adorni, quien participará junto al resto del gabinete en el acto por el Día de la Bandera en Rosario, este sábado.
El clima de alivio en el Gobierno es evidente tras la suspensión de la sesión en el Senado que se preveía para tratar cuestiones en contra de Adorni. “Era lo que estuvimos negociando. Todos cumplieron”, afirmaron funcionarios involucrados en las conversaciones mantenidas con senadores de oposición moderada (Pro, UCR) y partidos provinciales para detener el avance contra el jefe de gabinete.
Los funcionarios se preparan para la sesión programada para el próximo jueves 25, cuando se espera que la Cámara alta apruebe un pedido de interpelación para el 2 de julio. Desde el Gobierno, están convencidos de que el Presidente se reserva el derecho de mantener a su ministro coordinador “hasta que la Justicia sentencie”, sin obligación de apartarlo ante una eventual citación del juzgado de Lijo.
Recientemente se conoció que el hermano de Adorni, Francisco Adorni, diputado provincial, enfrenta un avance judicial por haber omitido información en su declaración jurada.
En la Casa Rosada, y también en la quinta de Olivos, se considera que el apoyo a Adorni, a pesar de los problemas que enfrenta por sus viajes al exterior y la compra de propiedades con fondos no declarados al fisco, representa un “costo político asumible hasta que la Justicia se pronuncie”.
Si bien el Gobierno reconoce las contradicciones entre lo declarado públicamente por Adorni y las propiedades y gastos que se encuentran bajo investigación, sostienen que destituirlo por acción del Congreso no sería un buen precedente. Según el artículo 101 de la Constitución Nacional, para destituir a un jefe de Gabinete se requiere el voto de la mayoría absoluta, lo que equivale a más de la mitad de los miembros de cada Cámara (37 senadores y 129 diputados).
Este argumento fue discutido entre los senadores de la oposición dialoguista, tal como expuso la jefa del bloque de senadores libertarios, quien ha sido una de las promotoras de la salida de Adorni en las reuniones políticas. Junto a ella, también trabajaron otros funcionarios del oficialismo en la defensa de Adorni, siendo el Presidente y la secretaria general de la Presidencia informados sobre estas interacciones.
Desde el Gobierno se reconoció el entendimiento con los senadores y dirigentes de Pro, quienes originalmente estaban decididos a impulsar la interpelación de Adorni pero luego aceptaron diferir su tratamiento. “Es comprensible, aunque ellos desean que Adorni se retire sin asumir el costo político”, reflexionó un representante oficialista en relación a las declaraciones de un senador de Pro.
“Es un puro circo. No creo que prospere”, comentaron cerca del jefe de gabinete, refiriéndose a las amenazas de la oposición moderada, las cuales podrían cristalizarse en una semana, cuando la Cámara alta convoque a Adorni para ser interpelado el 2 de julio.
















