“Antes los emprendedores tecnológicos tenían que esconder que eran argentinos o los ingresos que tenían en la Argentina. Ahora lo están pudiendo decir.” Con estas palabras, Mariano Mayer, presidente de la Asociación Argentina de Capital Privado, Emprendedor y Semilla (Arcap), destacó en un reciente encuentro que el ecosistema emprendedor local ha experimentado un notable cambio después de varios años de turbulencias macroeconómicas. Esta afirmación encapsula un giro que, según Mayer, se basa en fundamentos sólidos: una mayor estabilidad macroeconómica, claras reglas de juego y la eliminación gradual de las restricciones cambiarias que, durante mucho tiempo, penalizaron a los proyectos nacionales. “Si tenés alta inflación, muchas restricciones cambiarias o reglas de juego poco claras, al mismo nivel de talento, compitiendo contra un emprendedor de Colombia, Brasil u otro país, ya arrancás perdiendo, por más que sean igual de talentosos y que en números teóricos tengan el mismo nivel de ingresos”, señaló. “Ahora que hay más estabilidad, empiezan a ver cómo está más equilibrada la cancha”. Mayer se mostró optimista sobre el presente del ecosistema. “Estamos entusiasmados con el interés que hay por parte de los inversores”, agregó, y especificó que lo primero que analizan al evaluar una oportunidad en el país es la disponibilidad de talento. “Lo que preguntan los inversores, principalmente, es si hay o no talento. Se pueden matizar el resto de las cosas, pero si no hay talento, no se fijan”, afirmó. En este sentido, enfatizó que Argentina no presenta un déficit en este aspecto. “Hay talento y hay un flujo compuesto por nuevas camadas que tienen vocación de crecer y no solamente quedarse en el mercado argentino, sino expandirse en América Latina y Estados Unidos”, destacó. El talento argentino, según Mayer, ya era conocido en el ámbito inversor, pero su peso en las decisiones ha aumentado notablemente. “El talento argentino se destaca. Desde hace muchos años llamaba la atención, pero hoy lo hace mucho más”. El presidente de Arcap también destacó la renovación generacional dentro del ecosistema. “Siguen apareciendo nuevas camadas de emprendedores que están buscando resolver problemas con talento y tecnología en las distintas cadenas de valor: ya sea acceso al financiamiento para las personas que no lo tienen, educación, capacitación, salud”, enumeró. “Hay una buena camada de emprendedores que se suma a las anteriores, que ya se destacaban, y eso ha generado muchísimo interés”. No todos los proyectos avanzan con la misma rapidez, y Mayer hizo una distinción entre dos categorías de inversores. “Hay algunos proyectos de inversión que son decisiones más pequeñas económicamente y más fáciles; si bien analizan en qué país están funcionando, ya son proyectos globales, lo que reduce el riesgo asociado a Argentina, y por ende, la toma de decisión es más rápida”, aclaró. Por otro lado, existen proyectos que requieren inversiones significativas, de USD 5.000 a USD 10.000 millones, donde el análisis se vuelve más extenso y el riesgo país, la estabilidad y las reglas de juego cobran mayor relevancia. “Aun así, vemos un proceso de avance en sus análisis. En algunos sectores ya están tomando decisiones, en otros no”, agregó el titular de Arcap. Dentro de este contexto, el marco regulatorio también juega un papel clave. Mayer consideró que la aprobación del Régimen de Inversiones para el Crecimiento Industrial (RIGI) y la media sanción al Super RIGI son pasos positivos que mejoran el entorno regulatorio y generan confianza entre los inversores. Aunque estos regímenes no se aplican directamente a las startups, su impacto se siente indirectamente. “A medida que algunos sectores crezcan, como la energía, la minería, el agro, comienzan a buscar innovación; entonces requieren de emprendedores con los cuales puedan trabajar”, señaló. Para ejemplificar esta dinámica, Mayer compartió un caso del interior del país: “Unos emprendedores sanjuaninos, de una empresa llamada Infocontrol, comenzaron a digitalizar el manejo de papeles en las empresas mineras. Anteriormente, este proceso era completamente analógico, y tras tener éxito en San Juan, lograron vender la empresa y ahora ofrecen servicios a mineras de todo el mundo”, relató. Según Mayer, este ejemplo refleja una lógica que puede replicarse en diversos sectores de la economía. “Por supuesto que hay un derrame a toda la cadena de valor, pero también lo hay en la tecnología, lo que impacta en los emprendedores tecnológicos”. Desde Arcap, el enfoque está centrado en ese segmento: “Invertimos en emprendedores y en pymes que están muy atentos a todo este crecimiento y a las oportunidades para resolver problemas en la industria”.
Implicancias de la nueva firma digital gratuita para su adopción en Argentina
A pesar de que la firma digital ya se encuentra en uso en Argentina, su aceptación generalizada sigue siendo limitada....
















