Asimismo, se determinó la necesidad de “construir un programa político” con miras al 2027, ya que, según uno de los líderes sindicales, “muchos de los que llegaron a la política a través del peronismo hoy nos están dando la espalda”.
Estas decisiones se tomaron durante una reunión del Consejo Directivo de la CGT, que tuvo lugar en su sede de Azopardo 802, en un contexto de tensión por las diferencias internas entre quienes apoyan el ‘modelo francés’ de movilizaciones, inspirado en las que se llevaron a cabo en 2023 contra la reforma jubilatoria de Emmanuel Macron, y quienes estaban a favor del paro de 36 horas, promovido principalmente por el barrionuevismo y aliados como La Fraternidad.
No se logró consenso para llevar adelante la huelga de 36 horas, y algunos participantes aseguraron que ni siquiera fue un tema formalmente planteado. Durante la reunión, el cotitular de la CGT, Cristian Jerónimo (empleados del vidrio), confrontó a dos dirigentes barrionuevistas que abogaron por medidas más contundentes, mientras que prevalecieron las posturas que favorecían “paros sostenidos en el tiempo”, siguiendo el modelo francés, como lo sugirió Juan Carlos Schmid, líder de la Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte, quien contó con el respaldo de sindicatos como el de los aeronavegantes y televisión, entre otros.
Pero, ¿en qué consiste el ‘modelo francés’? En vez de paralizar completamente el país por semanas, los sindicatos organizan paros coordinados por sectores de manera secuencial. Así, una semana se detienen trenes, energía y refinerías, mientras que la siguiente pueden ser la recolección de residuos, la educación y el transporte urbano, alternando semanalmente otras actividades, complementadas con movilizaciones diarias, hasta desembocar en una medida de alcance nacional.
La CGT ahora comenzará un proceso de deliberación, en el que una comisión organizativa recolectará las opiniones de las regionales de todo el país y otros sectores como pequeñas y medianas empresas, jubilados y educación, para definir los detalles de las medidas y su programación, que tendrán lugar después del Mundial de Fútbol, programado para finalizar el 19 de julio, por lo que se espera que se implementen en agosto.
Tras la reunión, el otro cotitular de la CGT, Jorge Sola (seguros), anunció “el inicio de la construcción de un plan de acción conjunto con las demás centrales de trabajadores para llevar adelante acciones y en el transcurso del tiempo, un paro nacional, acompañado de una marcha federal que coincidirá con la convocatoria a las regionales y al plenario de secretarios generales, en reclamo de una revisión de todos los actos del actual gobierno”.
Sola precisó que la decisión es “realizar una serie de acciones que incluirán asambleas, actividades en la calle y en los medios de comunicación, culminando en un paro que, por razones tácticas y estratégicas, se ejecutará en el momento más propicio para hacerlo más efectivo”.
Otro tema destacado en la reunión fue la solicitud a cada sindicato para impugnar ante la Justicia las limitaciones establecidas por la Ley 27.802 de Modernización Laboral en relación con la ultraactividad, un principio que permitía que un convenio colectivo de trabajo continuara vigente incluso después de su vencimiento, evitando que los trabajadores perdieran derechos adquiridos si las negociaciones se estancaban. Esta norma era considerada esencial por los gremios para mantener la estabilidad laboral.
La nueva legislación respeta la ultraactividad solo para las “cláusulas normativas”, que establecen condiciones de trabajo. Por otro lado, las cláusulas “obligacionales”, como las cuotas solidarias y aportes especiales convenidos entre empleadores y sindicatos, dejarán de tener vigencia al vencer el convenio colectivo. Tras la reglamentación de la Ley 27.802, el Gobierno instó a empresarios y sindicatos a renegociar cerca de 800 convenios para ajustarlos a la nueva normativa. La CGT, por su parte, solicitó que cada sindicato se presente ante la Justicia para restituir completamente la ultraactividad.
También se realizó un balance de las denuncias hechas por la CGT en la conferencia anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), presentado por el secretario de Relaciones Internacionales cegetista, Gerardo Martínez.
















