En los telegramas enviados a los trabajadores, Granja Tres Arroyos sostuvo que los despidos responden a una disminución significativa del trabajo originada en circunstancias extraordinarias y ajenas a su voluntad.
Según la explicación presentada por la compañía, los brotes de influenza aviar registrados en el país provocaron el cierre y la aplicación de restricciones en mercados internacionales, generando una fuerte caída de las ventas externas. Esto derivó en un exceso de oferta en el mercado interno, una disminución de los precios y un aumento sostenido de los costos operativos.
La empresa también señaló que distintas contingencias operativas y conflictos laborales profundizaron las dificultades y afectaron los niveles de producción y faena.
De acuerdo con Granja Tres Arroyos, durante los últimos meses se implementaron distintas medidas destinadas a preservar la actividad y sostener la mayor cantidad posible de puestos de trabajo. Sin embargo, sostuvo que esas acciones no fueron suficientes para revertir la situación y que fue necesario avanzar con una reestructuración parcial de la organización y una reducción de la plantilla.
La Federación de Trabajadores de Industrias de la Alimentación (FTIA) rechazó los despidos y cuestionó la decisión adoptada por la empresa. El gremio sostuvo que la reducción de personal profundiza las dificultades que atraviesan los trabajadores y señaló que entre los desvinculados también se encuentran delegados de personal.
Desde el sindicato también denunciaron que los empleados acumulan más de cinco quincenas de salarios atrasados, una situación que incrementó la incertidumbre entre las familias afectadas.
La organización gremial cuestionó además el argumento utilizado para justificar las desvinculaciones y sostuvo que la situación planteada por la empresa corresponde al riesgo propio de la actividad. Desde el sindicato consideraron que no existen antecedentes judiciales suficientes para avalar el despido bajo el argumento de fuerza mayor y calificaron las desvinculaciones como improcedentes.
La situación de Granja Tres Arroyos se encuentra vinculada a un deterioro de sus condiciones productivas y financieras registrado durante los últimos años. Uno de los principales factores fue el impacto de la influenza aviar de alta patogenicidad sobre sus mercados internacionales.
Argentina perdió en febrero de 2023 el acceso a los mercados de la Unión Europea y China luego de que el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria confirmara casos de influenza aviar en establecimientos comerciales. Las pérdidas para el sector fueron estimadas en US$160 millones. Las restricciones fueron levantadas en agosto de ese año, aunque la empresa continuó atravesando dificultades operativas.
A fines de 2024, Granja Tres Arroyos solicitó a la Secretaría de Trabajo la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis, en un contexto en el que comenzó a avanzar con medidas de reducción de personal, aunque el procedimiento no llegó a formalizarse a nivel nacional.
A las dificultades productivas se suma la situación financiera de la empresa, que busca renegociar una deuda de US$350,9 millones con asistencia de una entidad especializada. La propuesta contempla quitas de hasta el 75% y una extensión de los plazos de pago.
El conflicto laboral se desarrolla así en un contexto de menor actividad, problemas financieros y reducción de personal, mientras los trabajadores y la organización gremial cuestionan la justificación de los despidos y reclaman por los salarios pendientes.
















