Durante su discurso, el dirigente de La Cámpora sostuvo que la expresidenta quiere volver a representar a los argentinos si recupera la posibilidad de ejercer plenamente sus derechos políticos. “Es ella”, afirmó, al ratificar su respaldo a una eventual candidatura. También cuestionó a los dirigentes que, según planteó, aspiran a ocupar el lugar de Cristina, pero evitan asumir ese desafío por temor a las consecuencias políticas de gobernar en favor de la mayoría.
En ese marco, instó a superar lo que definió como una actitud conformista dentro del peronismo y llamó a evitar nuevas fracturas partidarias. Como antecedente, recordó un congreso realizado en el mismo estadio hace 24 años, que terminó dividido y derivó en la presentación de tres listas peronistas en las elecciones. Para Kirchner, esa experiencia debe servir como advertencia de cara a los próximos comicios.
El diputado también se refirió a la situación de su madre y denunció que tiene restricciones para recibir visitas, que comparó con las condiciones que enfrentan los condenados por crímenes de lesa humanidad. Durante el acto, la proyección de imágenes de Néstor Kirchner motivó una reflexión sobre la vigencia de sus planteos políticos en el presente.
En otro tramo, destacó el proceso político de Brasil y felicitó a Luiz Inácio Lula da Silva por su cumpleaños número 81, en coincidencia con el aniversario. Kirchner recordó que, durante el encarcelamiento del mandatario brasileño, el Partido de los Trabajadores no se dividió y que sus dirigentes no interpretaron esa situación como una oportunidad para reemplazarlo. A partir de esa experiencia, expresó su confianza en que el peronismo también pueda recuperar el gobierno en Argentina.
Las críticas al presidente Javier Milei ocuparon una parte importante del discurso. Kirchner calificó el modelo económico como agotado y sostuvo que se mantiene artificialmente con respaldo del Tesoro de Estados Unidos. También cuestionó la actitud del mandatario frente a la población y sus vínculos con dirigentes extranjeros.
En materia económica, rechazó la privatización de AySA y la venta de Profertil, y contrapuso los resultados de las gestiones de Milei y Néstor Kirchner. “Tres años después de Javier Milei, la Argentina entra en recesión. Tres años después de Néstor Kirchner, la Argentina saldó la deuda con el Fondo Monetario Internacional”, afirmó.
Como parte de sus propuestas, reclamó una reforma fiscal que permita reducir las desigualdades, con mayores aportes de quienes más ingresos perciben. También planteó la necesidad de mejorar los salarios y las jubilaciones y de orientar los recursos de Vaca Muerta y el litio hacia el desarrollo nacional.
El legislador, además, asumió responsabilidades por la gestión de Alberto Fernández y defendió la decisión de conformar aquella alianza electoral con el objetivo de derrotar al macrismo. Al mismo tiempo, reclamó que los sectores económicos de mayor poder también respondan por sus decisiones y advirtió que algunos buscan un cambio de presidente sin modificar el modelo económico, una situación que comparó con la transición política de 1999.
Kirchner también apuntó contra Mauricio Macri, a quien definió como un símbolo de impunidad, y cuestionó a la Corte Suprema por el poder de decisión de sus integrantes, que no llegan a sus cargos mediante el voto popular. Hacia el cierre, reafirmó que su compromiso político está dirigido a los trabajadores y al pueblo argentino.














