En Brasil, donde los casinos están prohibidos, desde 2018 las casas de apuestas se convirtieron en un elemento fundamental del fútbol, patrocinando camisetas, torneos y estadios, además de utilizar la imagen de grandes figuras como Neymar Jr., Vinícius Jr. y Ronaldo Nazário para impulsar sus marcas.
El año pasado, las casas de apuestas aportaron casi un 10% de los ingresos en dólares de los clubes. Los más dependientes son el Corinthians, del que Lula es hincha, con un 17,3% de sus ingresos ligados a apuestas, y el Flamengo, con un 12,6%.
El Flamengo firmó en 2024 un acuerdo histórico de patrocinio con Betano por 46 millones de dólares anuales, posicionándose entre los clubes más prominentes a nivel mundial. Sin embargo, la implementación de la medida de Lula pone en riesgo esta asociación.
Este año, también se pagaron 42 millones de dólares al West Ham para traer de vuelta a Paquetá, quien firmó un contrato de 4,6 millones por cinco años. El presidente Baptista se interroga sobre cómo cubrir estos costos sin su principal patrocinador.
Asimismo, en el caso del Corinthians, Esportes da Sorte abona cerca de 29 millones de dólares, cifra que podría ascender a 38 millones si se cumplen ciertas metas. Curiosamente, el pantalón del Timao lleva la marca Fatal Fans, que aporta más de cuatro millones de dólares.
Para 2026, la dependencia de la industria de apuestas ha disminuido levemente, con la cantidad de clubes de primera división que cuentan con este tipo de patrocinadores cayendo de 18 a 13.
Este año, los patrocinios directos suman 977 millones de reales (191 millones de dólares), de los cuales el 71,7% se concentra en cinco clubes: Flamengo (52,6 millones), Corinthians (29,4 millones), São Paulo (22 millones), Palmeiras (19,6 millones) y Santos (13,7 millones).
Los clubes emitieron un manifiesto la semana pasada defendiendo la regulación del mercado de apuestas, advirtiendo que la prohibición prometida por Lula, que fue confirmada, podría poner fin al fútbol. “Esa historia de que acabar con las apuestas deportivas va a acabar con el fútbol es una estupidez”, argumentó Lula durante un mitin electoral.
Los analistas consideran que la prohibición puede resultar gravosa para las finanzas de los clubes, dada su inmediata implementación. Moisés Assayag, un especialista en gestión deportiva, indica que los clubes se enfrentan a una situación financiera crítica y cualquier reducción en los ingresos puede agravar los déficits existentes, subrayando que pequeñas pérdidas podrían ser devastadoras.
Los clubes destacan que la inversión de las casas de apuestas ha sido crucial para que el fútbol brasileño se destaque en competencias sudamericanas. Esta relación de ingresos elevados y éxito deportivo es evidente, dado que los clubes brasileños han ganado las últimas siete ediciones de la Libertadores.
Baptista advierte sobre un posible debilitamiento del fútbol brasileño con la medida de Lula, mientras que clubes argentinos también se benefician de este tipo de patrocinio, aunque los contratos son considerablemente inferiores. La dependencia de las apuestas puede generar una desigualdad en el mercado, donde clubes como Flamengo y Palmeiras puedan mantener su nivel competitivo, a costa de otros clubes que podrían verse relegados en futuras competencias internacionales.
















