Uno de los principales puntos de discusión son las tasas de interés y el costo financiero total de los préstamos digitales, especialmente los otorgados a través de billeteras virtuales. En ese contexto, un grupo de diputados de la oposición presentó una denuncia ante la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) contra las billeteras virtuales interoperables, a las que acusó de abuso de posición dominante y de aplicar tasas consideradas abusivas.
La problemática también generó manifestaciones frente a una de las principales empresas del sector y en el Ministerio de Economía, con reclamos vinculados con la situación de personas que tomaron créditos recientemente y ahora enfrentan dificultades para cumplir con sus obligaciones.
Desde el sector fintech buscaron poner en perspectiva el impacto de las billeteras virtuales sobre el deterioro del crédito. De acuerdo con un informe de una consultora citado por la entidad que representa a las empresas del rubro, el sistema bancario concentra casi dos tercios del volumen total de crédito irregular de las familias, mientras que el sector fintech representa menos de uno de cada seis pesos en mora.
La entidad sostuvo que la morosidad no resulta conveniente para ningún proveedor y que la sustentabilidad del crédito depende de que los préstamos puedan ser pagados. En ese sentido, planteó que, frente a una situación que afecta al conjunto del sistema, es necesario abordar las causas y avanzar en soluciones.
El sector también destacó el crecimiento del crédito otorgado por empresas fintech, especialmente entre personas que no cuentan con acceso a préstamos bancarios tradicionales. Según los datos difundidos, antes de la pandemia menos de medio millón de personas accedían a este tipo de financiamiento, mientras que actualmente son más de 10 millones. De ese total, 3,8 millones no tienen crédito bancario.
Desde el sector señalaron que, para una parte de esos usuarios, la alternativa no era optar entre un banco y una fintech, sino acceder a financiamiento formal o recurrir a circuitos informales, donde existen menores mecanismos de información y registro y menos herramientas de protección al usuario.
En relación con la morosidad, las empresas fintech remarcaron que el incremento no se limita al ecosistema digital, sino que alcanza al conjunto del sistema financiero. También atribuyeron las diferencias en las tasas y en el costo del financiamiento principalmente a las condiciones de fondeo y a la carga impositiva.
Según explicaron, mientras los bancos pueden utilizar depósitos para otorgar préstamos a un costo relativamente bajo, las fintech deben recurrir a fondos propios, al mercado de capitales o a líneas bancarias mayoristas. Esta estructura, sostienen, encarece el costo de financiamiento.
A esto se suma, de acuerdo con el sector, el impacto de los impuestos nacionales, provinciales y municipales. Las empresas señalaron que, según la región, los tributos pueden representar cerca de un tercio del costo del crédito.
Ante el aumento de la morosidad, el sector fintech planteó la necesidad de una respuesta transversal. Entre las medidas propuestas se encuentra una mejora en la información crediticia y una actualización más rápida de la Central de Deudores del Banco Central, considerada un elemento fundamental para la elaboración de los sistemas de evaluación crediticia.
También reclamaron retomar la iniciativa de un sistema de Finanzas Abiertas que había sido anunciada durante el año pasado, con el objetivo de ampliar y mejorar la información disponible para evaluar la capacidad de pago de los usuarios.
Por último, solicitaron al Gobierno revisar la carga impositiva que recae sobre los distintos proveedores de crédito, al considerar que impacta en el costo final para los usuarios. También plantearon fortalecer las herramientas de educación financiera y las alternativas de refinanciación para intervenir antes de que los atrasos en los pagos se profundicen.
















