Molina forma parte del grupo de testigos que estuvieron relacionados con la flota de aviones presidenciales durante el mandato de Néstor y Cristina Kirchner. La fiscalía solicitó su declaración para reconstruir los vuelos hacia el sur del matrimonio Kirchner, en el marco de la hipótesis de que Santa Cruz era uno de los destinos finales del dinero obtenido de los sobornos.
En su testimonio, Molina destacó que “en los vuelos internacionales había más control de valijas”, en consonancia con lo que manifestaron otros pilotos y miembros de la tripulación de los aviones presidenciales. Además, reafirmó que el personal de ceremonial era el encargado de manipular el equipaje del matrimonio Kirchner en los vuelos.
El juicio oral del caso Cuadernos, que se realiza bajo la supervisión del Tribunal Oral Federal 7, comenzó en noviembre y tiene como objetivo esclarecer el papel desempeñado por la expresidenta Cristina Kirchner, varios funcionarios del kirchnerismo, un financista y más de 60 empresarios destacados, en un presunto esquema de sobornos a cambio de contratos de obra pública.
Una parte importante de esta dinámica de sobornos fue documentada por Oscar Centeno, chofer del Ministerio de Planificación, quien escribió los cuadernos que sirvieron de base para la investigación.
La ronda de testimonios de pilotos y tripulantes comenzó con la declaración de Sergio Oscar Velázquez, un piloto civil que logró la confianza de Néstor Kirchner en Santa Cruz y que, por solicitud del expresidente, se unió al equipo de pilotos militares de la Fuerza Aérea.
A diferencia de otros tripulantes, Velázquez tenía un acceso especial que le permitía moverse con libertad tanto dentro como fuera del avión, actuando como un enlace entre los demás pilotos y el expresidente Kirchner, quien tenía un profundo temor a las tormentas eléctricas y desconfianza hacia los oficiales militares, según lo que relataron los testigos.
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