Un consorcio bancario integrado por Citi, JP Morgan, Itaú y Santander estructura un préstamo de aproximadamente USD 900 millones para financiar la construcción del gasoducto que conectará Vaca Muerta con la costa atlántica de Río Negro. En ese punto se instalarán dos buques licuefactores destinados a procesar el gas proveniente de la cuenca neuquina.
La inversión total prevista para el proyecto asciende a USD 1.300 millones. El financiamiento se estructura mediante un préstamo sindicado de project finance, con la participación de entre 10 y 12 entidades financieras. Bajo este esquema, el repago se encuentra respaldado por los ingresos futuros que genere el propio proyecto, sin comprometer a las empresas accionistas.
Los recursos estarán destinados a la construcción del San Matías Pipeline, un gasoducto de 478 kilómetros de extensión y 36 pulgadas de diámetro que unirá Tratayén, en Neuquén, con el Golfo San Matías, en Río Negro.
Southern Energy está integrada por Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG, que comparten la propiedad del proyecto en partes iguales. En la costa rionegrina operarán dos buques de licuefacción de SESA, que en conjunto tendrán una capacidad de producción de 6 millones de toneladas anuales de GNL cuando ambas unidades estén en funcionamiento.
La construcción del gasoducto ya fue adjudicada. A fines de abril, San Matías Pipeline otorgó la obra a la UTE conformada por Víctor Contreras y SICIM, que se impuso frente a otras cuatro propuestas: la UTE Techint-SACDE, Pumpco, Bonatti-Contreras Hermanos y BTU.
Por su parte, la instalación de la planta compresora intermedia, que tendrá una potencia de 46.000 HP y estará ubicada en el kilómetro 80, fue adjudicada a Oilfield Production Services (OPS).
La adjudicación implicó una nueva derrota en una licitación para Techint, grupo encabezado por Paolo Rocca. A comienzos de año, su subsidiaria Tenaris, única fabricante local de este tipo de tuberías, también había perdido una licitación por los caños del gasoducto frente a un fabricante de India. Esa situación generó cuestionamientos del presidente Javier Milei hacia Rocca, a quien el mandatario había denominado de manera despectiva “Don Chatarrín de los tubitos caros”.
Con los contratos firmados y el financiamiento próximo a cerrarse, la obra avanza de acuerdo con el cronograma previsto. El cierre financiero está previsto para esta semana, en coincidencia con la llegada de los primeros caños al país, mientras que las tareas de soldadura están programadas para noviembre.
El proyecto es el primero de dos grandes desarrollos destinados a la exportación de GNL desde la Argentina. El primer buque licuefactor de SESA, el Hilli Episeyo, llegará al país el próximo año y comenzará a producir hacia fines de 2027. La segunda unidad, denominada MK II, se incorporará en 2028.
Este cronograma se encuentra adelantado respecto del megaproyecto Argentina LNG, impulsado por YPF, Eni y XRG, que solicitó su adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Esta iniciativa contempla una inversión proyectada de USD 51.000 millones y tiene previsto comenzar sus operaciones en 2031.
El primer buque de Southern Energy ya cuenta además con un comprador. En febrero, la empresa acordó con la compañía estatal alemana Securing Energy for Europe (SEFE) la venta de 2 millones de toneladas anuales de GNL durante ocho años, a partir de fines de 2027.
El volumen comprometido representa más del 80% de la capacidad de producción del Hilli Episeyo y podría generar ingresos superiores a los USD 7.000 millones, dependiendo de la evolución de los precios internacionales.















