La posibilidad de un escenario electoral incierto genera cautela entre los inversores y alimenta la discusión sobre cuánto de ese riesgo ya está reflejado en los precios. En este contexto, algunos analistas consideran que el mercado comenzó a anticipar el escenario político, aunque todavía no habría adoptado de manera generalizada las estrategias de cobertura que suelen observarse antes de las elecciones.
Un especialista en mercados financieros sostuvo que el riesgo electoral todavía no estaría completamente incorporado en los precios. Según explicó, en Argentina existe un comportamiento habitual de dolarización de las carteras antes de los procesos electorales y, hasta el momento, ese movimiento no se habría producido con fuerza.
La evolución de la demanda de dólares por parte de empresas e inversores será uno de los indicadores a seguir. Un aumento de la búsqueda de cobertura cambiaria podría generar una mayor presión sobre los tipos de cambio financieros y ampliar las brechas.
Ante ese escenario, aparecen dos alternativas para la política económica: que el Gobierno intervenga para contener una eventual ampliación de las brechas o que permita una mayor diferencia entre los distintos tipos de cambio mientras administra la evolución del dólar oficial.
El comportamiento reciente del riesgo país también aporta elementos a la discusión. Un análisis de mercado mostró que el indicador argentino aumentó 98 puntos básicos hasta el 20 de agosto, mientras que Ecuador registró una suba de cuatro puntos y el promedio de América Latina avanzó apenas dos puntos.
De acuerdo con ese análisis, la evolución de las tasas internacionales no alcanza por sí sola para explicar la magnitud del movimiento de los activos argentinos. Entre los factores adicionales aparecen la percepción sobre la economía y las expectativas políticas de cara a 2027.
En este contexto, también se plantea el interrogante sobre cuál podría ser la evolución del riesgo país a medida que se acerquen las elecciones. Con el indicador actualmente por encima de los 500 puntos, algunos escenarios contemplan la posibilidad de que alcance niveles superiores si las encuestas mantienen una competencia electoral ajustada y con posibilidad de balotaje.
Sin embargo, esa posibilidad no constituye una proyección definitiva y debe ser contrastada con la situación macroeconómica actual, que incluye superávit fiscal, acumulación de reservas y una inflación inferior a la registrada en períodos anteriores.
Para el mercado, un escenario previo con un riesgo país cercano a los 400 o 420 puntos permitiría contar con mayor margen ante un eventual incremento de la percepción de riesgo durante el período electoral.
El riesgo país mide el rendimiento adicional que los inversores exigen para mantener deuda argentina en comparación con los bonos del Tesoro estadounidense. Cuando el indicador aumenta, los precios de los bonos argentinos tienden a disminuir y el acceso del país al financiamiento internacional se encarece.
Frente a este escenario, una de las estrategias consideradas por los inversores es esperar la evolución del contexto político antes de modificar sus carteras. Esta posición, conocida como “wait and see”, implica decidir entre mantener la exposición a bonos argentinos o incrementar la liquidez y reducir el riesgo.
A medida que se acerquen las elecciones, el nivel de incertidumbre podría modificar el interés por las distintas alternativas de cobertura y afectar tanto a los bonos soberanos como a los tipos de cambio financieros.
Entre los títulos que permiten seguir la reacción del mercado aparecen los bonos GD30, GD35, GD38 y GD41. Su evolución puede servir como referencia para observar cómo los inversores incorporan progresivamente el escenario político a sus decisiones de cartera, sin que esto implique necesariamente desprenderse de esas posiciones.
















