El primer indicador será el S&P 500, uno de los principales índices bursátiles del país, que reúne acciones de 500 grandes compañías estadounidenses. Su comportamiento en la primera rueda posterior a los comicios permitirá observar si el desenlace modificó las expectativas de los inversores o si el mercado ya había incorporado ese escenario a los precios.
Como referencia histórica, LPL Financial calculó que desde 1970 el S&P 500 registró un retorno promedio del 14,1% durante los seis meses posteriores a las elecciones de medio término.
Sin embargo, para interpretar el movimiento de las acciones también será necesario observar el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años. Esta tasa funciona como referencia para el costo del financiamiento y tiene influencia sobre la valuación de las empresas.
Una suba del S&P 500 acompañada por una caída en el rendimiento de los bonos podría reflejar expectativas de condiciones financieras más favorables. En cambio, si ambos indicadores avanzan al mismo tiempo, el movimiento podría estar relacionado con mejores perspectivas de crecimiento o de ganancias empresariales. Los rendimientos también reflejan expectativas sobre inflación, gasto público y déficit.
Otro factor central será la política monetaria. La Reserva Federal mantiene la tasa de fondos federales en un rango de entre 3,75% y 4%, luego de su reunión del 28 de octubre. En esa oportunidad, el organismo señaló que la actividad económica continuaba expandiéndose a un ritmo firme, mientras que la inflación permanecía elevada.
Las próximas decisiones de la Fed serán determinantes para los mercados. La posibilidad de que las tasas se mantengan altas durante más tiempo suele ejercer presión sobre las valuaciones, especialmente en las compañías de crecimiento. Por el contrario, las expectativas de una reducción pueden favorecer a esos sectores.
En ese contexto, los primeros datos económicos posteriores a las elecciones tendrán especial relevancia. El viernes 6 de noviembre se publicará el informe de empleo correspondiente a octubre, que incluirá la cantidad de puestos de trabajo creados, la tasa de desempleo y la evolución de los salarios.
El reporte permitirá evaluar la fortaleza del mercado laboral y aportará elementos para anticipar los próximos pasos de la Reserva Federal. El último registro disponible mostró la creación de 29.000 puestos de trabajo en septiembre y una tasa de desempleo del 4,2%.
La atención también estará puesta en la comparación de esos resultados con las previsiones del mercado, ya que una variación significativa podría modificar las expectativas sobre las tasas de interés.
Cuatro días después, el martes 10 de noviembre, se conocerá el índice de precios al consumidor de octubre. El último dato disponible indicó una inflación interanual del 3,7% en septiembre, mientras que la inflación subyacente avanzó un 2,6%.
La evolución de los precios de los alimentos, la energía, la vivienda y otros componentes permitirá observar si las presiones inflacionarias continúan o muestran señales de moderación. El resultado tendrá impacto sobre las expectativas de política monetaria y, por esa vía, sobre las acciones y los bonos.
Más allá de los indicadores macroeconómicos, los resultados de las compañías volverán a ocupar un lugar central. Los inversores seguirán de cerca los ingresos, los márgenes, las ganancias por acción y las proyecciones empresariales para determinar si las cotizaciones están respaldadas por el desempeño de los negocios.
El análisis tendrá especial importancia en el sector tecnológico, donde durante 2026 una parte significativa de la atención estuvo concentrada en las inversiones en inteligencia artificial. El mercado buscará señales de cuánto de ese gasto puede traducirse en mayores ingresos, productividad y ganancias.
En ese segmento, el Nasdaq será una referencia clave. El índice permite seguir el comportamiento de numerosas compañías tecnológicas y de crecimiento, cuyas valuaciones suelen ser sensibles a los cambios en las tasas de interés y a las expectativas de beneficios futuros.
Si el Nasdaq muestra una evolución muy diferente a la del S&P 500, será necesario observar los rendimientos de los bonos y las previsiones de ganancias para identificar los factores detrás de esa divergencia. En las empresas vinculadas con la inteligencia artificial, también tendrán peso los resultados y los planes de inversión.
El Russell 2000 aportará otra perspectiva: al reunir compañías estadounidenses de menor capitalización, permitirá evaluar si los movimientos del mercado se extienden más allá de las grandes empresas.
La comparación con el S&P 500 ayudará a determinar si las subas o bajas alcanzan a distintos grupos de compañías o si se concentran en las firmas de mayor tamaño. También será importante observar la amplitud del mercado, es decir, cuántas acciones participan de un avance o retroceso general.
Otro indicador a seguir será el VIX, que mide las expectativas de volatilidad del S&P 500 y funciona como referencia del nivel de incertidumbre entre los inversores. Una caída después de los comicios, acompañada por una estabilización de las acciones, podría reflejar una reducción de la tensión inmediata. Si aumenta, será necesario identificar si el origen está en las tasas, los datos económicos, los balances empresariales u otros acontecimientos.
En las próximas semanas, el seguimiento de Wall Street estará organizado alrededor de cuatro ejes: la relación entre acciones y bonos, las expectativas sobre las decisiones de la Reserva Federal, los indicadores de empleo e inflación y la evolución de las ganancias empresariales.
A esas referencias se sumarán el Nasdaq, el Russell 2000, la amplitud del mercado, el VIX, el dólar, el petróleo y el desempeño de los distintos sectores.
El resultado electoral marcará el punto de partida, pero la evolución de los mercados dependerá también de cómo se combinen esas variables. La reacción del S&P 500 será la primera señal; los bonos ayudarán a interpretar las expectativas financieras, mientras que los próximos datos económicos y los balances permitirán evaluar si las cotizaciones cuentan con fundamentos para sostener su trayectoria.
















