En el mensaje de audio, Bustos comentaba acerca de un encuentro con dos jóvenes que residían en la pensión del club. Tras esa conversación, el psicólogo se reunió con sus colegas, y decidieron hablar con uno de los involucrados.
Pedro (nombre ficticio para resguardar su identidad) tenía 15 años cuando decidió compartir su historia, con el sueño de ser futbolista profesional. A los 12, su abuelo lo llevó desde Tucumán hasta Avellaneda, con escasa ropa pero lleno de esperanzas.
Durante la conversación, relató una serie de hechos atroces que habían afectado a chicos que vivían en la pensión de uno de los clubes de fútbol más relevantes del país, situación que más tarde derivó en la condena de seis personas. “Dije la verdad y me aseguraron que me respaldarían. El día que se reveló todo, los chicos estaban aterrorizados y lloraban”, comentó el joven.
“Se hacían pasar por representantes, te contrataban y te ofrecían ropa de marca y botines”, confesó.
Pedro se mostró nervioso durante la entrevista y en ciertos momentos desvió la mirada. Le resulta difícil comprender cómo fue posible que estos abusadores se aprovecharan de los sueños y necesidades de chicos que estaban lejos de sus familias y que solo deseaban triunfar en el fútbol. Hoy, a ocho años de los hechos, todavía siente un peso de culpa y está convencido de que esto arruinó su carrera.
El 14 de marzo de 2018, después de escuchar el testimonio de Pedro, los coordinadores convocaron a los 60 chicos que residían en la pensión de Independiente. “Sabemos lo que está sucediendo”, expresó Fernando Langenauer, el responsable del lugar. Muchos de esos jóvenes llevaban años compartiendo habitación, entrenamientos y viajes. “No hicieron nada malo, pero hay personas que están cometiendo un delito”, agregó.
Por primera vez, los chicos comprendieron que lo que habían estado naturalizando tenía un nombre. Comenzaron a hablar, a relatar situaciones y a aportar información. Uno de ellos incluso presentó una lista con nombres, números de teléfono y áreas donde operaban los adultos involucrados. Una semana después, los directivos realizaron la denuncia ante la policía, y así empezó una investigación que sacudiría el fútbol argentino.
Recientemente se conoció la condena del último sentenciado, Leonardo Cohen Arazi, de 50 años, quien recibió una pena de 10 años de prisión, aunque cumplirá su condena en casa con una tobillera electrónica hasta que esta se torne firme. Se le permitió trabajar en un maxikiosco seis días a la semana con un franco rotativo, entre las 17 y las 4 de la mañana.
Asimismo, Martín Bustos y Alejandro Carlos Dalcin fueron condenados a doce años de prisión, mientras que Juan Manuel Díaz Vallone, Silvio Fleytas y Alberto Amadeo Ponte recibieron penas de diez años. Actualmente, ninguno está en prisión.
Pedro, hoy de 23 años, trabaja con su padre descargando camiones en Tucumán. Desde pequeño observaba a los futbolistas de primera división, admirando sus tatuajes, autos y ropa de marca, deseando tener esa vida.
Relata que los abusadores se hacían pasar por representantes, estableciendo contacto a través de redes sociales y generando confianza antes de solicitar sus números de teléfono. La mayoría de los chicos afectados provenían del interior del país y sus familias eran de escasos recursos.
Cuando Pedro narra los abusos que experimentó a los 15 años, su voz se transforma; habla en voz baja, como si alguien pudiera escucharle. Alejandro Carlos Dal Cin se le acercó al principio sin que Pedro le tomara en serio, pero finalmente lo invitó a su departamento.
“En la pensión casi todos lo hacían porque tenían cosas de arriba. Yo veía que venían con bolsas y me imaginaba cosas”, comentó. En un momento accedió a ir al departamento de Dal Cin, donde se le sugirió que realizara sexo oral. “Él me pidió que yo se lo hiciera, pero nunca quise. Con Martín Bustos fue lo mismo”, confesó, asegurando que los abusos ocurrieron en los departamentos de los condenados.
Para salir de la pensión necesitaba un permiso firmado por un adulto que los coordinadores conocieran. Solía solicitarlo a la mamá de una compañera, quien dialogaba con sus padres y firmaba la autorización. Sin embargo, Pedro aprovechaba para faltar unas horas sin que nadie se diera cuenta, siempre regresando a tiempo.
El joven aseveró que se sintió muy respaldado por los coordinadores del club, lo que le permitió abrirse. “Éramos alrededor de 15 chicos. En aquel momento, yo solo quería jugar, tener mis cosas, pero no era la forma”, compartió.
“Ahora reflexiono sobre lo mal que estuve. Aprendí a base de golpes y hoy me siento bien, tengo mi novia y mi familia. Sin embargo, siento que esto perjudicó mi carrera en el fútbol; a veces pienso en qué mal hice las cosas, qué ingenuo fui”, añadió.
Cuando el club hizo la denuncia, la noticia ya se había esparcido por los medios. “Todos sentían que los iban a echar del club, estaban llorando”, recordó sobre esos momentos. Recuerda un incidente en el que, al entrar a jugar contra Talleres, un jugador del club cordobés le llamó ‘Puto’, lo que lo llevó a reaccionar con un golpe.
No todos los recuerdos de esa época son tristes. Formó parte de la categoría 2003 que viajó a Miami para participar en un torneo, donde se consagraron campeones. “Fue una experiencia increíble; jamás imaginé vivir algo así”, afirmó sobre el viaje. Ninguno de los chicos de la pensión logró llegar a la Primera división.
Claudia (nombre ficticio) comparte que su hijo Gabriel fue seleccionado entre más de 1,000 chicos para jugar en River e Independiente. Provenían de Posadas y el adolescente siempre soñó con el fútbol. El club de Avellaneda fue el primero que le ofreció la oportunidad de mudarse a Buenos Aires.
“Cuando fue a la pensión hablábamos todos los días. Viajaba dos o tres veces al mes para verlo”, relata. Confiesa que al abordar el tema con su hijo, él lo negó. “Luego lo discutió con su padre y este le dijo que no se daban cuenta de lo que estaban haciendo”, añadió.
A pesar de ello, Claudia notó un cambio en su hijo, volviéndose más rebelde y desafiante, sin comprender el porqué. Gabriel solo tenía 14 años. “Me contó que todos estaban encapuchados para evitar que fueran reconocidos en Cámara Gesell y me dijo: ‘Me sentí más delincuente yo que la otra persona'”.
En total, 15 chicos fueron afectados. Algunos declararon en Cámara Gesell y a otros se les tomó declaración testimonial. Su familia intentó hacerle entender que “él era menor y estaba siendo influenciado por personas mayores”. “Cuando surgió una noticia de grooming en otro club, él me miró y me dijo: ‘Mirá mamá, volvió a pasar’. Durante años, Gabriel recibió asistencia psicológica.
A raíz de este caso, Fernando Langenauer fundó Validando, la primera organización civil que asiste a hombres víctimas de abuso sexual y violencia en Argentina. “Nació de una sensación de vacío que me dejó el juicio”, explicó. Actualmente brindan apoyo a 18 varones. “No pensé que confiarían, no todos provienen del ámbito del fútbol, son adultos que durante años no han contado lo que vivieron”, añadió. La asociación trabaja en tres líneas fundamentales.
Cada víctima cuenta con un programa específico, que incluye terapia individual y asesoramiento legal. “Todos tienen un padrino; no son terapeutas, sino personas que los acompañan las 24 horas, disponibles para lo que necesiten”, detalló Sol Marín, directora de Validando.
Asimismo, consideran importante la educación emocional y buscan provocar un cambio cultural: “Cualquier niño o adolescente que logre gestionar sus emociones puede contribuir a la prevención”. Marín enfatiza que los varones enfrentan muchas barreras, revelando que la mayoría de las víctimas lleva 20 años sin hablar de sus experiencias.
Pedro fue parte de Validando y luego regresó con su familia a Tucumán. El joven, a sus 23 años, reconoce que esa etapa lo ha marcado para siempre. Por ello, insiste en la importancia de no quedarse en silencio y buscar a un adulto de confianza.
“El mensaje que daría a otros chicos es que, si reciben alguna vez esa propuesta, deben contárselo al encargado de la pensión. Es mejor hablarlo con alguien mayor que pueda apoyarles”, concluye Pedro.
















