Esteban Bullrich sostuvo que la crisis educativa argentina requiere un acuerdo de largo plazo entre el Gobierno nacional y las provincias, y planteó tres prioridades para revertir los problemas del sistema: alfabetización, formación docente y evaluación. El exministro de Educación y exsenador nacional advirtió que las dificultades de la educación “llevan mucho tiempo” y consideró que ningún gobierno puede resolverlas dentro de un único mandato.
“Hay que reconocer algo incómodo: los problemas educativos argentinos llevan mucho tiempo y, por lo tanto, ningún gobierno puede atribuirlos al anterior y prometer cambios en cuatro años”, afirmó Bullrich al analizar los resultados de las pruebas PISA 2025, que mostraron un nuevo retroceso de la Argentina en las distintas áreas evaluadas.
Como primer eje, el exfuncionario señaló la necesidad de fortalecer la alfabetización. Según explicó, un alumno que llega a tercer grado sin comprender adecuadamente lo que lee acumula una desventaja que luego resulta difícil de revertir.
El segundo punto planteado por Bullrich estuvo relacionado con la formación y el trabajo de los docentes. En ese sentido, consideró necesario mejorar la formación inicial, acompañar a los maestros y profesores durante su carrera y colocar el aprendizaje de los alumnos como centro de la actividad educativa. También sostuvo que es necesario “prestigiar socialmente la tarea docente”.
La tercera prioridad es la evaluación del sistema educativo. Bullrich planteó que la Argentina debe realizar mediciones de manera constante para conocer la situación de los alumnos y determinar qué políticas funcionan y cuáles necesitan modificaciones. “Tenemos que perderle el miedo a medir, no para castigar docentes o escuelas, sino para saber dónde estamos, qué funciona y qué debemos corregir”, sostuvo.
Sin embargo, el exministro señaló que el principal desafío es político, debido a que las políticas educativas necesitan continuidad durante períodos prolongados y pueden verse afectadas por los cambios de gobierno. Frente a ese escenario, propuso establecer un acuerdo educativo nacional con una duración de diez años que incluya al Gobierno nacional, las provincias y a los distintos sectores políticos.
Bullrich remarcó que ese acuerdo no debería limitarse a una declaración de principios. “No un documento sin objetivos. No consiste en sacarse una foto juntos, sino en aceptar que, gobierne quien gobierne, esas prioridades no se cambian”, afirmó.
Durante la misma conversación, el exsenador también se refirió a la próxima visita del papa León XIV a la Argentina. Destacó la serenidad que observa en el pontífice y la diferenció del contexto político y social marcado por la confrontación.
“Me llama la atención su serenidad, sobre todo en una época muy dominada por la confrontación”, señaló Bullrich. También sostuvo que León XIV enfrenta el desafío de continuar el proceso de una Iglesia en movimiento y, al mismo tiempo, construir su propio perfil luego del pontificado de Francisco.
















