Durante su exposición, el funcionario planteó que la estabilidad externa es una condición necesaria para sostener una expansión económica de largo plazo. “Argentina lo que nunca tuvo es estabilidad externa”, señaló. Según explicó, los dólares provenientes de las exportaciones permiten complementar el proceso de reconstrucción de las reservas del Banco Central y avanzar hacia un crecimiento estructural, con mayor productividad y un “camino despejado de crisis cambiarias”.
Werning participó del panel “Capital, deuda y poder”, organizado en el encuentro de ABECEB. La conversación fue moderada por Anna Cohen, presidenta y CEO de Grupo Cohen, y contó también con la presencia de Luis de Guindos, exvicepresidente del Banco Central Europeo. Allí vinculó el desempeño exportador con la recuperación del ahorro, el financiamiento empresarial y la posibilidad de iniciar una nueva etapa de expansión del crédito.
El vicepresidente del BCRA afirmó que la economía argentina cuenta con nuevas fuentes de generación de divisas que acompañan el ordenamiento macroeconómico. Además del agro y la energía, mencionó el aporte creciente que podrían realizar la minería y la tecnología. También destacó que la industria participa de la expansión de las ventas externas, que, según expresó, están creciendo a niveles récord.
En ese sentido, sostuvo que los ingresos del sector exportador complementan las medidas destinadas a reducir los pasivos del Banco Central y recuperar sus activos líquidos. “El sector exportador ofrece un flujo de divisas que complementa el esfuerzo que estamos haciendo para recuperar el patrimonio del Banco Central”, explicó. Si bien reconoció que la acumulación de reservas requiere tiempo, consideró que el proceso avanza con rapidez gracias al aporte de las actividades agropecuaria y energética.
Werning planteó que una mayor estabilidad externa debería reducir la necesidad de utilizar el tipo de cambio como mecanismo recurrente para corregir desequilibrios. “Sin desequilibrios macro, el tipo de cambio no es una variable de ajuste recurrente cada dos años”, afirmó. También sostuvo que, en un escenario de mayor previsibilidad, las personas deberían poder ahorrar en dólares o viajar al exterior sin restricciones vinculadas con objetivos de política económica.
Otro de los ejes de su exposición fue el impacto de las exportaciones sobre el resto de la actividad. El funcionario consideró que los sectores vinculados con los recursos naturales necesitan una red de proveedores y servicios que puede impulsar nuevas inversiones. “Los commodities necesitan logística, necesitan servicios, tecnología, necesitan infraestructura”, enumeró.
A partir de esa demanda, señaló que existe margen para desarrollar cadenas de valor y sumar empresas de distintas actividades, en línea con experiencias de países como Chile, Australia y Canadá. “Se arma un sector de servicios, eslabonamientos, alrededor de eso, que es muy fuerte”, sostuvo. También cuestionó la idea de que los recursos naturales deban ocupar un lugar secundario frente a la industria manufacturera y destacó las oportunidades que generan para proveedores, obras e inversiones en capacidades técnicas.
El vicepresidente del Banco Central también resaltó la participación de empresarios argentinos en los proyectos vinculados con la exportación. “En gran mayoría, son inversiones de empresarios locales”, afirmó. Según explicó, esa presencia representa una señal que históricamente buscaron los inversores extranjeros, interesados en conocer si los propios argentinos ahorraban e invertían dentro del país. “Hoy le podemos decir que sí”, sostuvo.
Para Werning, esa conducta refleja una mayor expectativa de previsibilidad económica. “Gran parte de esa tranquilidad que tenemos para invertir, que ofrece el sector exportador, no la tuvimos nunca”, señaló. En contraposición, recordó períodos de inestabilidad financiera y cambiaria, con reestructuraciones de deuda, congelamientos y reperfilamientos que dejaron consecuencias sobre los ahorristas. “La expectativa del sector privado siempre es cuándo viene una crisis cambiaria”, resumió.
El funcionario atribuyó parte de los avances recientes a las medidas del gobierno de Javier Milei, en particular a la consolidación fiscal y las reformas oficiales. En su diagnóstico, la estabilidad externa constituye “la condición primordial” para una economía en la que el ahorro privado sufrió una fuga estructural durante décadas.
En otro tramo de la exposición, Werning se refirió al financiamiento interno y explicó que la moderación del crédito bancario durante el año respondió a un período de condiciones monetarias más estrictas, posterior a un “shock de confianza preelectoral”. A su entender, esa etapa ya quedó atrás y existen condiciones para una recuperación del financiamiento.
“Los bancos, la mora ya está cayendo, las tasas de interés son estables”, afirmó. También sostuvo que las tasas de fondeo sobre las que puede incidir la política monetaria se encuentran en niveles negativos en términos reales. “No hay ningún impedimento para un nuevo ciclo de crédito”, agregó.
En cuanto al mercado de capitales, estimó que el financiamiento canalizado por esa vía alcanzará los US$35.000 millones durante este año, un volumen récord incluso antes de finalizar el período. A partir de ese crecimiento, planteó que las pequeñas y medianas empresas deberían comparar las alternativas disponibles para conseguir mejores condiciones. “Uno de los desafíos importantes es que las pymes hagan competir a los bancos, que vayan a hablar con las ALyCS”, señaló.
Werning consideró que el mercado de capitales debe dejar atrás un esquema centrado en arbitrajes cambiarios, impositivos o regulatorios y orientarse a conectar el ahorro con la inversión productiva. “El valor agregado es llegar a los ahorristas, tomar esos fondos, ofrecer productos y canalizarlo hacia inversiones”, explicó.
En esa línea, indicó que el Banco Central trabaja junto con la Comisión Nacional de Valores (CNV) en cambios destinados a ampliar las alternativas de crédito y reducir los costos de financiamiento para empresas y familias.
Al cierre de su intervención, el vicepresidente del BCRA sostuvo que la discusión económica debe avanzar más allá de la estabilización de las variables macroeconómicas. “Hemos logrado un contexto para continuar afianzando la estabilidad”, afirmó. Y concluyó que el próximo objetivo consiste en “generar estos mecanismos de transmisión monetaria para que fluya el crédito interno”.
















