Los convenios abarcan distintos aspectos vinculados con patentes, marcas, diseños industriales, microorganismos y señales satelitales. Aunque todavía no existe una definición formal sobre la cámara que iniciará el tratamiento, en el Ejecutivo consideran que Diputados es la alternativa más probable.
El paquete está integrado por el Convenio de Bruselas sobre señales transmitidas por satélite; el Tratado de Budapest sobre el depósito de microorganismos para procedimientos relacionados con patentes; el Acta de Ginebra del Arreglo de La Haya sobre diseños industriales; el Protocolo de Madrid sobre el registro internacional de marcas; el Tratado sobre el Derecho de Patentes; y el Tratado de Singapur sobre Derecho de Marcas.
La presentación de estos instrumentos forma parte de las obligaciones establecidas en el Acuerdo sobre Comercio e Inversión Recíprocos con Estados Unidos. El entendimiento contempla que Argentina someta estos seis convenios y otro acuerdo relacionado con variedades vegetales a consideración del Congreso antes de que termine 2027.
El Convenio de Bruselas establece mecanismos para evitar la distribución no autorizada de señales que transportan programas emitidos por satélite. El Tratado de Budapest, en tanto, permite que el depósito de un microorganismo realizado ante una autoridad internacional sea reconocido por los países miembros para trámites de patentes, sin necesidad de efectuar nuevamente el procedimiento en cada jurisdicción.
También se encuentra el Acta de Ginebra del Arreglo de La Haya, que establece un sistema para el registro internacional de diseños y modelos industriales. A su vez, el Protocolo de Madrid permite gestionar la protección internacional de una marca mediante un mecanismo centralizado.
El Tratado sobre el Derecho de Patentes apunta a establecer criterios comunes para los requisitos formales de las solicitudes, mientras que el Tratado de Singapur fija estándares compartidos para los procedimientos administrativos vinculados con las marcas.
El séptimo compromiso tendrá un recorrido diferente. Se trata de la adhesión a la revisión de 1991 del Convenio Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales, que regula los derechos de quienes desarrollan nuevas variedades de plantas.
La incorporación a esa versión del convenio será enviada más adelante. El Ejecutivo pretende esperar a que exista consenso sobre la reforma de la Ley de Semillas antes de avanzar con el proyecto. Actualmente, Argentina se encuentra adherida a la versión de 1978, mientras que el acuerdo con Estados Unidos establece la necesidad de avanzar hacia la revisión de 1991.
En paralelo, el Gobierno busca avanzar con otros compromisos incluidos en el entendimiento bilateral. Para eso, diferencia entre las medidas que necesitan aprobación del Congreso y aquellas que pueden implementarse mediante decretos, resoluciones u otras decisiones administrativas.
Uno de los objetivos inmediatos es completar la adhesión al Tratado de Cooperación en materia de Patentes. El proyecto ya recibió la aprobación de la Cámara de Diputados con modificaciones y regresó al Senado, donde su tratamiento quedó demorado después de la suspensión de un plenario de comisiones.
Ese tratado también está incluido expresamente en el acuerdo con Estados Unidos. El compromiso establecía como fecha límite el 30 de abril de 2026 para su presentación ante el Congreso, un plazo que ya fue superado.
A diferencia de ese instrumento, los seis nuevos tratados tienen un margen temporal mayor, ya que deberán ser sometidos a votación legislativa antes de finalizar 2027.
El Ejecutivo también continúa trabajando sobre los aspectos del acuerdo bilateral que pueden instrumentarse sin una nueva ley, mediante modificaciones regulatorias y el reconocimiento de determinados estándares estadounidenses.
El capítulo arancelario permanece como uno de los puntos pendientes de mayor complejidad, debido a que todavía restan definiciones para completar la implementación del entendimiento comercial entre ambos países.
















