Entre las localidades con los valores más elevados, Bariloche encabeza el ranking con un boleto de $2.333. Le siguen Córdoba y Rosario, ambas con $2.150; Santa Fe, con $2.111; y Bahía Blanca, donde el pasaje cuesta $2.041. También registran tarifas superiores a los $1.900 Concordia ($1.930), Mar del Plata ($1.922) y Tandil ($1.915).
El promedio del boleto en el interior del país se ubica en $1.824. Por encima de ese nivel aparecen Corrientes, con $1.890; Resistencia, con $1.885; Rawson, con $1.800; Santa Rosa, con $1.780; Formosa, con $1.750; y Paraná, con $1.720.
En el otro extremo, La Rioja presenta una de las tarifas más económicas, con $1.000, seguida por Comodoro Rivadavia, con $1.114, y San Luis, con $1.200. En el Gran Buenos Aires, el boleto mínimo alcanza los $1.215, mientras que en la Ciudad de Buenos Aires cuesta $920.
Dentro del AMBA, los valores dependen del tipo de servicio y de la jurisdicción en la que opera. El pasaje mínimo para los recorridos que conectan la Ciudad con el conurbano es de $743. En cambio, las líneas que circulan exclusivamente dentro de la Capital cobran $920, mientras que en el Gran Buenos Aires la tarifa mínima llega a $1.215. El subte porteño cuesta $1.817 y el boleto mínimo de tren se ubica en $450.
La definición de las tarifas corresponde principalmente a los gobiernos locales. Los servicios que conectan distintos municipios quedan bajo regulación provincial, mientras que los recorridos que atraviesan jurisdicciones corresponden al ámbito nacional.
Uno de los factores que profundizó la brecha fue la eliminación, en febrero de 2024, del Fondo de Compensación al Transporte Público del Interior. Desde entonces, los boletos de numerosas ciudades registraron fuertes aumentos y, al descontar el efecto de la inflación, las tarifas del interior se ubican un 50% por encima de los niveles de 2019.
La evolución fue diferente en el AMBA: en términos reales, los valores se encuentran un 9% por debajo de los registrados en marzo de 2019. Sin embargo, el transporte de esta región perdió parte de su ventaja frente a otras grandes ciudades sudamericanas. Pasó de ser una de las opciones más económicas a superar las tarifas de Bogotá, Montevideo y Santiago de Chile, y quedar únicamente por debajo de San Pablo.
Otro factor que incide en el costo para los pasajeros es la tarifa social, destinada a sectores como jubilados, beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH), trabajadores de casas particulares y veteranos de Malvinas. A través de la Resolución 40/2026, el Gobierno nacional estableció un límite para el descuento, tomando como referencia las tarifas vigentes en junio de 2026.
Como consecuencia, la bonificación del 55% dejó de acompañar al mismo ritmo las subas de los boletos. En octubre, el descuento efectivo se redujo al 46%, casi 10 puntos porcentuales menos que en junio. La excepción corresponde a los trenes y colectivos de jurisdicción nacional, que conservan el beneficio del 55% mientras sus tarifas no sean actualizadas.
A este escenario se suma la eliminación del boleto integrado en la provincia de Buenos Aires y, más recientemente, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Estos cambios reducen la proporción de subsidios que llega directamente a los usuarios, en comparación con las compensaciones generales destinadas a sostener la oferta del servicio.
















