Por otro lado, el presidente de China, Xi Jinping, expresó su apoyo a Lula frente a los ataques verbales de Milei y la presión arancelaria de Donald Trump, quien busca influir en las elecciones para favorecer a los Bolsonaro. “Xi afirmó que China concede gran importancia a la posición internacional y a la influencia de Brasil, y expresó su apoyo a ese país en la defensa de su soberanía e independencia, en su oposición a las injerencias externas y en su contribución al mantenimiento de la paz y la estabilidad regionales y mundiales”, informó la agencia Xinhua tras una conversación telefónica entre Xi y Lula.
El lunes, Durigan despejó cualquier duda sobre la seriedad de Milei: “El presidente argentino es un payaso. No podemos tomar en serio las cosas que dice”, descalificando así los comentarios realizados en el lanzamiento de campaña del primogénito de Jair Bolsonaro. En ese evento, Milei no escatimó en descalificaciones, dirigiéndose a Lula como “presidiario” y “ladrón”, además de insultar al juez Alexandre de Moraes, crítico al expresidente.
Durigan, continuando en la línea de su antecesor Fernando Hadad, actual candidato a gobernador por San Pablo, destacó que los indicadores económicos demuestran que Brasil se encuentra en una situación más sólida que Argentina, mencionando el riesgo país, la inflación y el desempleo como ejemplos.
Estas declaraciones se producen en un contexto donde el gobierno brasileño defiende a Lula ante los ataques de Milei, quien también lanzó acusaciones sobre una supuesta campaña antiargentina en redes sociales tras la derrota de la selección nacional de fútbol frente a España, aunque sin aportar evidencia.
Mientras Lula se prepara para unas elecciones presidenciales polarizadas el 4 de octubre, las protestas hacia el gobierno de Milei, quien ha evitado dialogar con su par brasileño, se focalizan en el canciller Mauro Vieira. Además de la convocatoria de Julio Bitellii a su país, el embajador Daniel Raimondi visitó Itamaraty, donde recibió una respuesta contundente por los insultos dirigidos a Lula, y Milei no parece tener intenciones de retractarse.
Esta tarde, el mandatario argentino asistirá a la asunción de Keiko Fujimori en Perú, mientras que Lula decidió enviar a Vieira como su representante para evitar un posible encuentro.
El gobierno brasileño también está evaluando si tomar medidas contra el cónsul argentino en San Pablo, Luis María Kreckler, involucrado en la organización de eventos que Milei utilizó para descalificar a Lula. Sin embargo, por el momento no se ha tomado una decisión definitiva al respecto.
El Ministerio de Relaciones Exteriores brasileño catalogó de “infames” y “sin precedentes” las declaraciones de Milei en un comunicado emitido el domingo por la noche. Un funcionario enfatizó la gravedad de la situación: “Todo este episodio es sumamente grave e inaceptable”. A pesar de esto, destacó la importancia de buscar el diálogo entre naciones, resaltando que “las declaraciones del presidente de Argentina fueron muy graves y generaron una muy mala recepción”. La intervención de Vieira se produce en un clima de tensión, con recomendaciones para evitar una respuesta directa a Milei, a quien en Brasilia se le designa como “el capanga de Trump”.
















