La CGT, que no se sumó a la protesta del martes contra la Corte Suprema de Justicia por el fallo que permite la venta de tierras a extranjeros, ha incorporado un enfoque nacionalista a las consignas de la marcha de hoy. “Las Malvinas son argentinas, la industria nacional también”, expresa el llamado de la central sindical, que contará con la presencia de líderes y militantes de los sindicatos más representativos.
La cita está programada para las 15.30, teniendo como punto neurálgico la Secretaría de Industria, dirigida por Pablo Lavigne, un colaborador de Luis Caputo, el ministro de Economía. “Llevamos a cabo un análisis de la situación económica, productiva y social, y el diagnóstico revela un aumento del desempleo, la pobreza y una disminución del poder adquisitivo. Es fundamental continuar con este plan de lucha que estamos desarrollando junto a otras centrales, por lo que el próximo jueves realizaremos una movilización en defensa de la industria nacional”, afirmó Jorge Sola, líder del Sindicato del Seguro y miembro del triunvirato que dirige la CGT.
Por su parte, la cúpula sindical busca presionar al Gobierno para que convoque a la CGT y a los empresarios de la Unión Industrial Argentina con el objetivo de establecer un espacio de diálogo ante la caída de empleo y producción. “Requerimos un proyecto industrial que contemple un modelo de producción sostenible, desarrollo y generación de puestos de trabajo genuinos y formales, con derechos sociales y salario digno. No estamos de acuerdo con una apertura indiscriminada de las importaciones, ya que esto conlleva el desmantelamiento del tejido productivo”, aclaró Sola la semana pasada, al confirmar la movilización de hoy.
Dentro de la estrategia de la CGT, se contempla una marcha federal para fines de año, que podría coincidir con un paro general. De concretarse, sería el quinto contra la administración de Milei. Sin embargo, estas decisiones quedan pendientes hasta el 11 de noviembre, fecha límite de la visita papal. Con la llegada de León XIV, los sindicatos buscan revalidar su agenda de reclamos, respaldados por la Iglesia. “Estamos convencidos de que su visita será un acontecimiento significativo y entendemos que dejará abierta la posibilidad de transmitir un mensaje que, aunque no es partidario, está en sintonía con la justicia social”, concluyó Sola.
















