Los desayunos bufé figuran como los principales culpables del desperdicio, generando más del doble de residuos en comparación con los desayunos servidos en plato.
A la luz de esta problemática, muchos hoteles han comenzado a implementar medidas como el uso de platos más pequeños, porciones individuales e incluso inteligencia artificial para disminuir la cantidad de comida que se desecha. Sin embargo, uno de los mayores desafíos persiste en el comedor, donde las costumbres de los huéspedes desempeñan un rol fundamental.
María José Gómez y Verdú, experta en protocolo, sostiene que el bufé libre es el ámbito donde se manifiestan los mayores conflictos de convivencia en un hotel. En una reciente intervención en un programa de televisión, la especialista examinó los errores más comunes que se suelen cometer y cómo estos reflejan la educación de los individuos.
“El lugar donde se originan los mayores conflictos de un hotel no es un gimnasio, precisamente, es en el bufé libre”, afirmó.
Uno de los errores más frecuentes es llenar el plato de manera excesiva, combinando frutas, yogures, cereales y fiambres en una única porción. Gómez y Verdú aconseja servirse en pequeñas cantidades y repetir según sea necesario, en lugar de apilar comida que probablemente termine en el desperdicio.
El impacto de este comportamiento no es solo de índole ética; en algunos hoteles, hasta un 30% de los alimentos expuestos se desperdician. Sin embargo, diversas herramientas de inteligencia artificial han conseguido reducir este número casi a la mitad en ciertos establecimientos.
Otro error común consiste en utilizar la misma pinza para distintos alimentos, algo que puede provocar contaminación cruzada.
La experta ilustró esta situación con una metáfora: “Cada bol, cada bandeja, tiene su pinza, para no mezclar y no contaminar los otros alimentos. Son como países independientes en los que cada uno reina una ley diferente”.
Respetar esta norma es fundamental para mantener la higiene y evitar la mezcla de sabores o ingredientes.
Gómez y Verdú también se refirió a la costumbre de aprovechar el desayuno para preparar un “picnic” para más tarde. La especialista comentó que llevarse algo pequeño, como una fruta o una magdalena, puede estar justificado siempre que no llame la atención, evitando que parezca que se está haciendo una compra.
“¿Cuánto te puedes llevar de un bufé sin parecer un Gumias?” se preguntó, respondiéndose a sí misma: “Solo algo simbólico”.
Además, llevarse platos, cubiertos o servilletas se considera inapropiado y demuestra una falta de consideración hacia los demás.
Gómez y Verdú subrayó que el pijama es solo para dormir y no debe ser usado en las áreas comunes del hotel. Aunque la ropa deportiva es preferible a usar malla o bañador, tampoco resulta lo más elegante.
“El bufé no es una prolongación de la piscina ni de la playa. Es para dormir. Si lo sacas fuera, se contamina de todo”, advirtió, enfatizando la importancia de que la vestimenta sea adecuada y respetuosa.
Para esta experta, el bufé libre representa un verdadero “examen de civismo”. Detalles como servir el plato sin moderación, mezclar pinzas, dejar comida sin consumir o presentarse con indumentaria inapropiada reflejan la consideración que cada persona tiene hacia los demás.














