El récord nominal de reservas se alcanzó en 2012, cuando el país acumuló cerca de USD 52.000 millones. Actualizado por inflación, ese monto equivaldría actualmente a aproximadamente USD 72.000 millones. Durante la década de 1990, las reservas llegaron a USD 34.100 millones, una cifra que, llevada a valores actuales, representaría alrededor de USD 70.000 millones.
El principal cambio se observa en el nivel de reservas disponibles. Al inicio de la gestión de Javier Milei, el balance mostraba un resultado negativo cercano a los USD 12.000 millones, mientras que actualmente pasó a un saldo positivo de USD 11.985 millones.
Si se descuentan el bono para importadores BOPREAL con vencimiento a un año, por USD 1.444 millones, y los depósitos del Tesoro en el Banco Central, por USD 3.606 millones, el nivel disponible se reduce a unos USD 6.935 millones.
En este escenario, el Ministerio de Economía mantiene una estrategia orientada a sostener la estabilidad cambiaria. Desde el mercado observan que la política actual busca evitar movimientos bruscos del tipo de cambio y sostener las condiciones financieras.
La evolución del dólar mayorista refleja esa dinámica. Los intentos de superar la zona de los $1.500 no lograron consolidarse y el mercado mantiene una elevada demanda de instrumentos de cobertura ante eventuales movimientos cambiarios.
Un relevamiento del mercado financiero indicó que las operaciones de cobertura mediante futuros alcanzaron 1.100.009 contratos, una cifra levemente superior a la registrada anteriormente. Las primeras posiciones mostraron ajustes positivos moderados, mientras que el resto de la curva presentó bajas. Además, el interés abierto tuvo una variación neta positiva de USD 55 millones, con una caída de USD 71 millones en la posición correspondiente a fines de agosto.
En los instrumentos vinculados al dólar negociados en el mercado local, el volumen operado alcanzó USD 306 millones en valor nominal, uno de los niveles más elevados de las últimas semanas.
La cobertura cambiaria continuó presente. Según estimaciones del sector financiero, el dólar oficial mayorista se mantiene por debajo de los $1.500 en parte por las intervenciones oficiales y por el incremento de instrumentos ajustados al tipo de cambio ofrecidos durante julio.
En el Mercado Libre de Cambios (MLC), las operaciones alcanzaron los USD 513 millones, mientras que el Banco Central adquirió USD 28 millones.
En los mercados financieros, el dólar MEP registró una baja de $7, equivalente a un retroceso del 0,5%, y se ubicó en $1.521. En tanto, el contado con liquidación (CCL) subió $3, un 0,2%, hasta los $1.584. El dólar paralelo cerró en $1.545, con una caída de $10, equivalente al 0,7%.
Pese a la baja en los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos y a la depreciación del dólar a nivel internacional, los bonos soberanos argentinos registraron una caída. Como consecuencia, el riesgo país aumentó 10 unidades, un 2,4%, hasta los 421 puntos básicos.
En el mercado accionario, el índice Merval retrocedió 2,6% en pesos y 2,8% medido en dólares. La baja estuvo vinculada principalmente al comportamiento negativo de los bancos y de las compañías energéticas, afectadas por la caída del precio internacional del petróleo.
Las tasas de interés también continuaron descendiendo y se ubicaron por debajo del 2% efectivo mensual para instrumentos con vencimiento hasta agosto de 2027.
En el mercado petrolero, el crudo mantuvo la tendencia bajista. El precio del Brent cerró con una baja del 0,50%, en USD 79,14 por barril, en un contexto marcado por expectativas de una reducción de las tensiones internacionales.
El mercado energético sigue atento a los factores geopolíticos y a la evolución de la oferta global. La menor intensidad de algunos conflictos y las expectativas sobre una recuperación de los flujos comerciales generaron presión a la baja sobre los precios.
A nivel local, la producción petrolera continúa en niveles récord y alcanzó los 910.000 barriles diarios. Sin embargo, el crecimiento de otros productores regionales, como Brasil, que llegó a los 4,5 millones de barriles diarios, incrementa la competencia en el mercado internacional.
Los diferenciales de exportación del crudo argentino continúan en terreno negativo, mientras los inversores mantienen cautela frente a la evolución de los mercados internacionales y las señales económicas globales.
















