El estudio, llevado a cabo por Poliarquía Consultores en 40 grandes centros urbanos del país entre el 2 y el 16 de julio, reveló que el índice bajó a 40,67 puntos, lo que representa una caída del 12,3% respecto al año anterior. Esta es la disminución más considerable desde la crisis provocada por la pandemia de Covid-19 en julio de 2020, cuando el índice se desplomó un 13,6%.
Sebastián Auguste, director del CIF, subrayó: “Por regiones, el ICC registró disminuciones en todas las áreas. La disminución más significativa se observó en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con un 6,24%, seguida por el Gran Buenos Aires con 6,35% y el Interior, que tuvo una caída de 1,68%. El Interior presenta el índice más alto (45,55 puntos), mientras que el GBA muestra el más bajo (38,12 puntos)”, lo que coincide con la diversidad geográfica que reflejan desde el inicio del mandato de Javier Milei los índices oficiales de actividad y empleo.
El informe de la universidad también destaca que “el ICC presentó comportamientos variados según el nivel de ingresos del hogar: los hogares de bajos ingresos sufrieron una disminución mensual del 11,47%, mientras que los de altos ingresos solo cayeron un 1,45%”. Los hogares con ingresos altos continúan teniendo un índice superior (43,45 puntos) en comparación con los hogares de bajos ingresos (35,99 puntos).
Esta brecha resalta que la actualización mensual de las asignaciones familiares, que ayuda a los sectores más vulnerables, resulta insuficiente frente al incremento en las tarifas de servicios públicos y combustibles que enfrentan los hogares de mayores ingresos. Esto contribuye al “mal humor en la calle”.
El análisis por plazos indica que las Condiciones Presentes, que reflejan la percepción actual sobre la economía personal y general, disminuyeron un 1,24% en relación a junio, ubicándose en 34,2 unidades, lo que representa un 13,6% menos que hace un año. Esto sugiere que, a pesar de ciertos signos de estabilidad macroeconómica, la percepción general es que se está lejos de alcanzar una mejora real en la calidad de vida de las familias, especialmente en lo que respecta al acceso a empleos registrados.
Durante los primeros 31 meses de la gestión de Javier Milei, el Índice de Confianza del Consumidor de la UTDT mostró un incremento del 2,2%. Sin embargo, los componentes internos reflejan tendencias divergentes: la percepción sobre la situación personal cayó un 5,4%, la opinión acerca de la economía general se redujo en un 21,5%, mientras que las expectativas de compra de bienes duraderos aumentaron en un 99,3%, aunque partiendo de valores históricamente bajos, alcanzando solo 35,3 puntos.
Los resultados de Poliarquía sugieren que la sociedad ya no percibe mejoras en sus condiciones de vida en comparación con hace dos años; a diferencia de meses anteriores, el índice sobre la situación personal ha caído más que el de las expectativas macroeconómicas, que incluyen la reducción de la inflación, la recuperación de reservas del Banco Central y los efectos de una mayor apertura comercial en algunas industrias.
Las Expectativas Futuras se deterioraron un 7,2% en el mes y un 11,4% respecto al año anterior, aunque se mantienen en un nivel relativamente alto de 47,1 puntos en comparación con otros indicadores de confianza social en el promedio nacional.
Sebastián Auguste enfatizó: “El pico del ICC en el actual gobierno se registró en enero de 2025, con un valor de 47,38 puntos; desde entonces, el índice ha acumulado una caída del 14,2%. Sin embargo, desde el mínimo de enero de 2024, cuando el indicador alcanzó 35,6 puntos tras las primeras medidas del presidente Milei, ha habido un aumento del 14,2% en el índice.”
















