Los centros de datos son instalaciones que almacenan y procesan grandes volúmenes de información mediante servidores dedicados. La demanda global por estos espacios ha aumentado significativamente en los últimos años, impulsada por la inteligencia artificial, que requiere un mayor poder de cálculo. Debido a su continuo funcionamiento y a las necesidades de refrigeración, estas instalaciones son intensivas en el consumo de energía: un centro de datos a gran escala puede consumir tanto como una ciudad mediana, lo que ha llevado a las empresas de petróleo y energía a prestar atención a este mercado.
“También estamos considerando los data centers; tuve una reunión hoy de dos horas sobre este asunto. Estamos evaluando cómo queremos proceder, el proyecto económico, para ver si podemos establecer algún centro de datos en Argentina”, comentó Marín. YPF Luz ya tiene contratos para suministrar energía a pequeños centros de datos de empresas de telecomunicaciones, pero el objetivo ahora es más ambicioso: “Queremos explorar la posibilidad de crear un megadatacenter”, añadió el ejecutivo.
Hace dos semanas, Marín anunció que YPF había firmado un acuerdo con una conocida empresa de autos eléctricos para explorar oportunidades de colaboración e inversión. “Los automóviles eléctricos son superiores a los de combustión. En YPF no podemos quedarnos atrás; tenemos que evolucionar hacia nuevas tecnologías. Por eso llegamos a un acuerdo. Vendemos combustibles fósiles, pero también ofreceremos electricidad en nuestras estaciones de servicio, permitiendo a los propietarios de autos eléctricos cargar sus vehículos en nuestros puntos de venta”, expresó Marín.
El CEO de YPF también reveló que la compañía está considerando la instalación de paneles solares en algunas de sus estaciones. “Estamos implementando baterías en el sur para manejar picos de consumo y discutimos la posibilidad de integrar las baterías de la mencionada empresa en el futuro”, indicó.
En cuanto a las proyecciones de precios, Marín anticipó que a partir de 2027 podrían registrarse tarifas energéticas más bajas, aunque reiteró que la empresa no tiene intención de frenar su producción. “No queremos detener el tren. Por eso nos estamos preparando, enfocándonos en reducir costos para adaptarnos a los precios bajos”, afirmó.
Según S&P Global, se prevé que la cotización del Brent, el indicador internacional de referencia, se mantenga cerca de los US$70 por barril. Aunque se esperaba que el precio promedio de este año estuviera por debajo de los US$65, el valor se disparó hasta los US$118 tras los conflictos en Medio Oriente y el cierre del estrecho de Ormuz, que transporta el 20% de la producción mundial de petróleo.
Durante el mismo evento, Michael Meding, vicepresidente y gerente general del proyecto de cobre que se está desarrollando en San Juan, abordó la necesidad de financiamiento para avanzar en la construcción de la mina. El directivo, de nacionalidad alemana, bromeó al abrir su presentación, diciendo que estaba dispuesto a responder cualquier pregunta, “salvo sobre el Mundial de fútbol”, en alusión a la reciente eliminación de la selección alemana. “Fue un desastre ayer”, comentó, antes de asegurar que ahora alentaría a Argentina.
El proyecto de cobre fue admitido el año pasado en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y requiere una inversión mínima de US$3200 millones, con una producción proyectada de 250.000 toneladas de cobre al año, a un costo de producción de US$2,11 por libra. Meding mencionó que la construcción podría iniciar a principios de 2027, por lo que la compañía busca conseguir US$4000 millones.
“Disponemos de un código QR en caso de que quieran contribuir al desarrollo del cobre en Argentina. Aceptamos Mercado Pago”, bromeó. El estudio de factibilidad del proyecto ya se presentó y se prevé que la producción comercial comience en 2030.
Meding resaltó que solo cinco proyectos de cobre en Argentina —Vicuña, El Pachón, Mara (anteriormente conocido como Bajo la Alumbrera), Taca Taca y Los Azules— podrían satisfacer hasta el 15% de las 10 millones de toneladas que se requerirán a nivel mundial en 2035, totalizando 1,5 millones de toneladas.
El ejecutivo destacó que Argentina enfrenta dificultades en el acceso al capital, y que el RIGI ayuda a recuperar la confianza para mantener diálogos con los inversores. “A pesar de los esfuerzos y los resultados del gobierno y del equipo económico en materia de desregulación, los costos en Argentina siguen siendo elevados”, comentó, añadiendo que si bien se redujo el impuesto a las ganancias, la carga fiscal total sigue siendo considerable.
Los US$4000 millones necesarios para el proyecto, según explicó, no pueden obtenerse en la Bolsa local, por lo que deben buscar financiamiento en los mercados internacionales. “Hay que restablecer la confianza y posicionarse como un socio confiable a largo plazo, más allá de la materia prima, y asegurar que los cambios implementados durante esta gestión se mantengan en el tiempo”, cerró.















