Sin embargo, esa felicidad fue efímera. A medida que los jugadores croatas continuaban festejando, el árbitro noruego Espen Eskås recibió la instrucción desde la cabina del VAR y decidió interrumpir el reinicio del juego. Las cámaras comenzaron a mostrar indicios de una posible posición adelantada, pero la controversia se intensificó durante la revisión de una jugada que contenía un detalle casi imperceptible, visible solo con la tecnología adecuada.
La revisión reveló que, antes de que Mario Pašalić pasara el balón a Gvardiol, un leve toque por parte de Igor Matanović había desviado la trayectoria del centro. Esta interacción era difícil de notar en las repeticiones convencionales, pero no fue captada por las cámaras del VAR, sino que fue identificada gracias a un aspecto innovador del arbitraje: el chip incorporado en el balón. Esta tecnología permitió establecer que la mínima desviación dejó a Pašalić en posición adelantada al momento de involucrarse en la jugada.
El balón oficial del Mundial está equipado con tres sensores internos que registran cada contacto con una precisión excepcional. Esta información es enviada al VAR en un gráfico similar a un electrocardiograma, que identifica el momento exacto de cada toque. Gracias a esta precisión, los árbitros confirmaron que el leve desvío generó una nueva acción y dejó a Mario Pašalić en posición adelantada antes de asistir a Joško Gvardiol. Aunque la decisión se alineó con el reglamento, reavivó el debate sobre el impacto de la tecnología en decisiones que son difíciles de juzgar a simple vista.
Además, la controversia no se limitó a este episodio. Durante el partido, el VAR ya había anulado un gol para cada equipo por posición adelantada y también había intervenido en la sanción de un penal que permitió a Portugal empatar transitoriamente. Sin embargo, el desenlace superó todas las expectativas: cuando Croacia parecía estar al borde del alargue, la tecnología le quitó la esperanza.
Así, el marcador se mantuvo en 2-1 y Portugal aseguró su paso a octavos de final, donde se medirá con España el próximo lunes a las 16 en Dallas. Por su parte, Croacia quedó a solo un toque de extender el partido y fue testigo de cómo el VAR determinó el desenlace de uno de los finales más impactantes del torneo.














