Bruno Vellas, geriatra, profesor de Medicina y fundador del IHU HealthAge en Toulouse, Francia, es un referente en este enfoque renovado. Su método se centra en la detección temprana de la pérdida de capacidades, permitiendo así intervenir antes de que se desarrollen la fragilidad y la dependencia.
Recientemente, Vellas participó en el encuentro internacional BCNPit en Barcelona, dedicado a la investigación sobre salud cerebral y la enfermedad de Alzheimer, donde expuso sobre la conexión entre un envejecimiento saludable y la salud cognitiva.
Uno de los aspectos que subraya Vellas es el avance en la capacidad funcional de los adultos mayores. Según sus observaciones, hoy en día, una persona de 70 años exhibe una capacidad intrínseca comparable a la que tenía una persona de 60 años hace solo dos décadas.
La capacidad intrínseca abarca diversas funciones tanto físicas como mentales y se considera un indicador clave para evaluar el proceso de envejecimiento de un individuo. El planteo del especialista es continuar elevando ese umbral para que los adultos mayores puedan mantener su autonomía por más tiempo.
Vellas sostiene que la medicina debería evolucionar de un enfoque centrado en el tratamiento de enfermedades a uno que se enfoque en la conservación de las capacidades. Esta perspectiva se alinea con la visión de envejecimiento saludable promovida por la Organización Mundial de la Salud, que aboga por preservar funciones esenciales como la movilidad, la visión, la audición, la memoria, el bienestar psicológico y la vitalidad.
Otro concepto fundamental en el trabajo de Vellas es la fragilidad, una condición que puede anticipar la dependencia, pero que puede ser identificada y tratada antes de que progrese.
Históricamente, la identificación de problemas de este tipo se realizaba cuando las personas superaban los 80 años y enfrentaban múltiples dificultades de salud. Para anticiparse a estos escenarios, Vellas y su equipo, en colaboración con la OMS, desarrollaron el programa ICOPE, que sugiere evaluar las capacidades de las personas desde los 50 años y realizar un seguimiento de su evolución.
En Francia, aproximadamente 150.000 personas mayores son actualmente monitoreadas a través de este programa. El objetivo es identificar tempranamente posibles pérdidas en la capacidad funcional y actuar antes de que esto derive en dependencia.
Este enfoque también se asocia al creciente interés por la medicina de la longevidad, un ámbito que, según Vellas, podría transformarse en una nueva especialidad médica. Sin embargo, subraya que su desarrollo debe estar fundamentado en evidencia científica más que en intereses comerciales.
El envejecimiento tiene igualmente un impacto significativo en la salud cerebral. Vellas afirma que la edad biológica es el principal factor de riesgo para la aparición de la enfermedad de Alzheimer. En la actualidad, se investigan diversos mecanismos como la inflamación relacionada con el envejecimiento, las alteraciones en la función mitocondrial y la acumulación de células senescentes.
Para aquellos que tienen entre 50 y 60 años y aspiran a edades más avanzadas manteniendo su autonomía, Vellas aconseja un seguimiento preventivo. La intención es actuar antes de la manifestación de los primeros signos de deterioro y no esperar a que las dificultades sean evidentes.
Se pueden encontrar guías de servicio que ofrecen recomendaciones de expertos sobre el manejo de diversas problemáticas cotidianas: adicciones, violencia, abuso, tecnología, depresión, suicidio, juegos de azar, acoso escolar, trastornos alimentarios, entre otros.
















