Trump afirmó que Estados Unidos y Canadá habían alcanzado un acuerdo, aunque aclaró que todavía resta completar la documentación correspondiente.
Los aranceles habían sido anunciados el mes pasado y contemplaban productos canadienses como palos de hockey, vinos y otras mercancías. La administración estadounidense había justificado la medida por presuntas prácticas comerciales consideradas desleales en sectores como el automotor, las bebidas alcohólicas y los productos lácteos.
Según la información difundida por la oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, el entendimiento incluiría un acceso amplio al mercado para los productos estadounidenses, compromisos vinculados con la seguridad económica y una mayor coordinación en materia de comercio digital, además de otros puntos.
Trump señaló además que Canadá se comprometió a abordar los reclamos estadounidenses relacionados con los aranceles aplicados a productos lácteos, bebidas alcohólicas y vehículos.
Desde Canadá, el primer ministro Mark Carney sostuvo que se habían producido avances importantes, aunque advirtió que todavía quedaba trabajo por realizar. También señaló que el país continuaría enfocado en fortalecer su economía interna y mejorar su competitividad.
El conflicto tiene además una dimensión política relevante. Canadá había advertido que respondería con medidas comerciales de represalia ante nuevos aranceles, lo que podría profundizar la tensión entre dos países que durante el último año registraron un intercambio bilateral de bienes y servicios de unos US$880.000 millones.
De acuerdo con comunicados oficiales canadienses, Trump y Carney mantuvieron dos conversaciones telefónicas durante las últimas 48 horas para analizar el estado de las negociaciones. La más reciente se produjo el martes por la tarde.
Ambos países tienen incentivos económicos para evitar una escalada comercial. En 2022, Estados Unidos concentró el 72% de las exportaciones de Canadá. Al mismo tiempo, la aplicación de aranceles elevados genera costos para los importadores estadounidenses, que pueden trasladarlos a los precios finales y aumentar la presión sobre el costo de vida.
El impacto también adquiere relevancia política para la administración estadounidense, especialmente de cara a las elecciones legislativas de noviembre.
La relación entre ambos países atraviesa así un período de mayor tensión respecto de la tradicional cooperación bilateral. La política comercial de Trump incluye aranceles sobre productos canadienses con el objetivo de favorecer la producción industrial estadounidense, mientras que el presidente también planteó públicamente la posibilidad de que Canadá se convierta en el estado número 51 de Estados Unidos.
















