“Acá es saludo uno, saludo dos”, comentan fuentes dentro del equipo ministerial, donde el temor a represalias de la Secretaria General ha llevado a muchos a hablar públicamente en términos cautelosos. Quienes se atreven a expresar opiniones en voz baja lo hacen con extremo cuidado para que no se haga evidente.
Según indicaron fuentes internas, los altos funcionarios decidieron, de manera generalizada, no presentar sus respectivas Declaraciones Juradas hasta que lo haga el cuestionado jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Esto es especialmente relevante dado que Bullrich optó por presentar la suya ante la OA antes que nadie, hace un par de semanas.
Aunque no hubo una comunicación explícita de Karina Milei al respecto, los miembros de las carteras han interpretado la situación a su manera: “A buen entendedor, pocas palabras”. “Ni se nos ocurriría”, aseguran desde una de las carteras que mantiene buena relación con el Presidente y su hermana, dejando claro que nadie desea verse vinculado a un distanciamiento del Gobierno.
Desde el sector de La Libertad Avanza intentaron minimizar la relevancia de la decisión de Bullrich, argumentando que la senadora “siempre adelanta sus presentaciones”. Sin embargo, en la intimidad comenzaron a surgir dudas sobre sus verdaderas intenciones. En el grupo de karinistas, el tono pasó de sorpresa a enojo ante las diferencias marcadas por Bullrich. Dentro del PRO, quienes la conocen bien han comentado que no tienen dudas de que esto son señales de que “está haciendo su propio juego”.
Desde el lado de Santiago Caputo, quien actúa como ministro, aunque no ocupa formalmente el cargo, han responsabilizado al denominado “equipo Rocket” por la decisión que llevó a la “objeción de conciencia” de Bullrich. Este término despectivo se utiliza para referirse al grupo político vinculado a Martín Menem. Están convencidos de que este sector, ligado a Karina Milei, ha incurrido en “mala praxis” al enviar por error el pliego de la jueza Verónica Michelli, consciente de que no contaría con la aprobación del Presidente. Posteriormente, intentaron “utilizar” a Bullrich para retirarlo.
El descontento también se refleja en la falta de reunión de la mesa política liderada por Karina Milei, donde Bullrich ha estado participando desde el año pasado. Martín Menem, por su parte, reconoció la existencia de una interna dentro del Gobierno pero trató de restarle importancia: “Yo no creo que le cambie la vida a nadie, son cosas normales que pasan en todos los gobiernos, nadie está pensando en eso cuando está yendo a laburar, cuando tiene que producir”, comentó durante un encuentro en el Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF).
Dentro del bloque libertario, también se respiraba inquietud. Algunos miembros de la Cámara alta insinuaron que podrían argumentar objeción de conciencia en torno a otros temas, lo que intensificaría la tensión interna.
Por su parte, Milei, activo en redes sociales, no respondió al comunicado en el que Bullrich expuso su desacuerdo sobre el retiro del pliego de Michelli, lo cual sacudió el ambiente político. Sin embargo, desde la Casa Rosada confirmaron que no aceptó la propuesta de Bullrich de renunciar a la presidencia de la Cámara.
“Es de persona de bien presentar la renuncia”, indicaron fuentes cercanas a la ex PRO. Mientras proliferan rumores sobre posibles candidaturas presidenciales para el próximo año o incluso para 2031, ella ha negado esas especulaciones en privado y en público, describiendo tal versión como una “fake news”.
Adicionalmente, desde el círculo bullrichista se insinuó que la senadora y el Presidente han discutido “otros temas”, lo que sugiere que ella no planea abandonar su cargo.
Recientemente, Bullrich participó en un evento sobre ciberseguridad en Mendoza. Horas antes, Mara Reynoso, una funcionaria que había llegado al ministerio de Salud bajo su recomendación, se sumó a la lista de aquellos que han dejado el Gobierno. La semana pasada, Federico Angelini también se despidió de la cartera de Seguridad.















