El funcionario describió el procedimiento durante una entrevista en el programa de streaming *Ahora Play*, donde también contó que sus colaboradores recurren a estas herramientas para resumir regulaciones en lugar de leerlas íntegramente. El presidente Javier Milei lo elogió en distintas oportunidades y lo calificó como “coloso”, “gran intelectual” y “superlativo ministro”.
Como ejemplo de la aplicación de esta tecnología, Sturzenegger mencionó una normativa vinculada con el control de alimentos: el decreto 4238, dictado durante la última dictadura. Aunque durante la entrevista lo identificó como “resolución 42/68”, se refería a una regulación de miles de artículos que, según afirmó, fue revisada y reformulada en cuestión de horas.
“Hicimos en un día algo que nos hubiera llevado meses”, sostuvo el ministro. Luego detalló cómo organizaron el trabajo: “Le dimos a la IA un monstruo de 3.500 artículos para analizarlos independientemente uno por uno y hacer una recomendación”.
El procedimiento incluyó otra herramienta de inteligencia artificial encargada de comparar la normativa argentina con las regulaciones de otros países. “Mirar qué hacen los Estados Unidos y Europa”, explicó Sturzenegger, y agregó que, si esas jurisdicciones aplican determinadas medidas, el objetivo es evaluar su implementación en la Argentina.
Según su descripción, los resultados eran procesados por cuatro agentes de IA que luego intercambiaban sus conclusiones y votaban las propuestas. “Si había unanimidad, se decidía cómo hacer esos cambios”, señaló. Finalmente, explicó que la intervención humana consiste en revisar y validar las recomendaciones: “Lo que tiene que hacer el funcionario humano es chequear y hacer la validación”.
El ministro se mostró satisfecho con el método y aseguró que la inteligencia artificial está transformando el funcionamiento de su cartera. Sin embargo, el ejemplo expuesto abrió interrogantes sobre los criterios utilizados para revisar normas vinculadas con el control sanitario de alimentos y productos de origen animal, un área con consecuencias directas sobre la salud pública.
Durante la entrevista, Sturzenegger describió de manera informal algunos de los contenidos de la regulación que estaban revisando, con referencias a requisitos sobre vacas, huevos y gallinas. No detalló cuáles fueron los artículos modificados ni qué criterios técnicos se utilizaron para determinar las recomendaciones de los sistemas.
La explicación también puso el foco sobre el alcance de estos procedimientos en otros organismos estatales. Entre ellos aparece el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), encargado de los controles sanitarios y de calidad agroalimentaria. Distintas medidas impulsadas por el Ministerio de Desregulación modificaron el funcionamiento del organismo, mientras que técnicos y especialistas denunciaron una reducción de sus controles de vigilancia sanitaria.
El uso de inteligencia artificial para analizar y proponer cambios normativos plantea así un debate sobre los mecanismos de supervisión, la validación técnica y la responsabilidad de los funcionarios en decisiones que afectan áreas sensibles. Aunque Sturzenegger presentó la metodología como una herramienta para acelerar la desregulación, no precisó cómo se verifican los criterios empleados por los sistemas ni qué instancias de evaluación especializada intervienen antes de aprobar las modificaciones.
















