Los hermanos Patricio y Juan Neuss, con estrechos vínculos con el asesor presidencial Santiago Caputo, han construido, en menos de dos años, una posición sin precedentes en el sector eléctrico. Mediante Edison Energía, en colaboración con el fondo Inverlat y los empresarios Rubén Cherñajovsky y Luis Galli, han adquirido las distribuidoras eléctricas de Tucumán (EDET) y Jujuy (Ejesa), la transportadora Litsa y las centrales hidroeléctricas Potrerillos (Mendoza), Alicurá y Cerros Colorados.
El Gobierno formalizó, el mes pasado, la adjudicación de Transener, que opera el 85% de la red de alta tensión del país, a Edison Energía y Genneia por US$356 millones, un precio casi doble al esperado. Con esta transacción, el grupo de los hermanos Neuss consolidó su presencia en toda la cadena eléctrica: generación, transporte y distribución.
Leonardo Scatturice, también vinculado a Santiago Caputo, llevó a cabo en 2025 adquisiciones destacadas fuera del sector energético. Primero, adquirió el control de Flybondi, la aerolínea de bajo costo, a través de su fondo COC Global Enterprise. No obstante, la gestión ha enfrentado desafíos, con la empresa operando con un solo avión y más de 2500 vuelos cancelados en el último año, además de tener 11 aeronaves inactivas debido a deudas de mantenimiento y leasing.
Poco después de hacerse con Flybondi, Scatturice se convirtió en el nuevo propietario de OCA, la mayor empresa postal del país, que estaba en concurso de acreedores con una deuda de $100.000 millones.
Por su parte, José Luis Manzano ha diversificado sus inversiones en varios frentes. Participó en la compra de Telefe en sociedad con el empresario rosarino Gustavo Scaglione, en una operación valorada en alrededor de US$100 millones, tras la salida del grupo estadounidense Paramount del mercado.
A través de Andina, que también posee acciones de las distribuidoras eléctricas Edenor y Edemsa, también está participando en la licitación por el 70% de Metrogas, la principal compañía de distribución de gas del país, valorada en aproximadamente US$800 millones.
Recientemente, Mercuria Energy Group, con el que Manzano tiene vínculos a través de Phoenix Global Resources, confirmó la adquisición del 100% de los activos que Raízen opera en la Argentina bajo la marca Shell. Fuentes cercano a la negociación indicaron que Edenor podría tener una participación entre el 35% y el 40% en la nueva sociedad.
Marcelo Mindlin, en abril, formalizó su rol como accionista y presidente de Loma Negra, la cementera líder del mercado, con casi un 45% de participación, regresando así a manos argentinas tras la reestructuración del holding brasileño InterCement.
La adquisición de Loma Negra forma parte de una estrategia más amplia de expansión que Mindlin está llevando a cabo mediante el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI). Su empresa Pampa Energía ha solicitado incorporarse al régimen para desarrollar el yacimiento Rincón de Aranda, con una inversión proyectada de más de US$4500 millones. Además, TGS está avanzando en la construcción de un poliducto y una planta para fraccionar y exportar líquidos de gas natural desde Vaca Muerta. Fértil Pampa también ha presentado un proyecto para construir una planta de urea granulada en el Polo Industrial de Bahía Blanca, con una inversión de US$2400 millones, enfocándose en reducir la dependencia de fertilizantes importados de Medio Oriente y Rusia.
Miguel Galuccio, presidente y CEO de Vista Energy, ha consolidado a la empresa como la segunda productora de petróleo del país mediante adquisiciones en Vaca Muerta. En abril de 2025, adquirió el 50% del bloque La Amarga Chica de Petronas por US$1200 millones, asociándose con YPF. En febrero, sumó participaciones en Bandurria Sur y Bajo del Toro tras adquirir activos de Equinor por US$712 millones. Las inversiones de Vista en Vaca Muerta superan ya los US$6500 millones.
La expansión de los empresarios locales contrasta con la retirada de multinacionales. Raízen ha confirmado la venta de sus 894 estaciones de servicio bajo la marca Shell, así como la refinería de Dock Sud y dos terminales de combustibles, por US$1420 millones. La empresa necesitaba liquidez para reestructurar una deuda de US$13.240 millones, la segunda más elevada en la historia reciente de Brasil, y sus acciones en la Bolsa de San Pablo cayeron un 70% en 2025.
La lista de empresas que han reducido o cerrado operaciones es extensa: AES, de Estados Unidos, dejó de operar la central hidroeléctrica Alicurá; Enel, de Italia, lo hizo con El Chocón. Petronas desinvirtió en La Amarga Chica y cesó sus operaciones en el país. Por su parte, Telefónica vendió su filial argentina en febrero de 2025 por US$1245 millones al grupo Telecom, después de haber llegado en la década de 1990 con planes de permanencia.
El contrapeso de esta expansión local tiene un nombre: Techint. Este grupo, tradicionalmente conocido por su capacidad en infraestructura energética, ha enfrentado una serie de pérdidas licitatorias recientemente. Su subsidiaria Tenaris no ganó la provisión de caños para un gasoducto ante la empresa india Welspun, y quedó fuera del proyecto de construcción del ducto en favor de Víctor Contreras-Sicim, que presentó una oferta US$85 millones más económica. A pesar de los reveses, Techint sigue siendo una figura relevante, habiendo construido el oleoducto VMOS y el gasoducto Perito Moreno, aunque en las licitaciones más recientes ha cedido terreno frente a competidores que priorizaron bajos costos sobre su trayectoria.
















