Al abordar la complicada realidad que enfrenta el sector, varios representantes de la industria metalúrgica expresaron las dificultades cotidianas que deben sortear y los efectos adversos que podrían intensificarse si no se toman medidas correctivas, con el riesgo inminente de extinción de localidades productivas.
Elio Del Re, presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA), destacó la seriedad de la situación al señalar que “en el acumulado del año está cayendo 6,2%” y agregó que “el uso de la capacidad instalada nos está dando 40,1%”, lo que implica que “de diez máquinas que están en la actividad metalúrgica, seis están paradas”.
Este estancamiento en la producción tiene un impacto directo en el empleo. Del Re también reveló que “en los últimos veinticuatro meses, el sector perdió casi 22 mil puestos de trabajo”.
Marcelo Mirón, representante de ADIMRA en la provincia de Buenos Aires, coincidió en la gravedad del informe, mencionando que “en la industria tenemos más del 60% de las máquinas en promedio ociosas”.
Adicionalmente, Mirón subrayó que “en diferentes rubros realmente la posibilidad de reconversión es muy baja y a veces implica cerrar”, y advirtió que “cuando una empresa cierra o se achica o deja de fabricar una línea, si las condiciones mejoran mañana no se revierte fácilmente”.
Por su parte, Graciela Accastello, presidenta de la Cámara de Industriales Metalúrgicos de Rafaela, expresó su preocupación por la posible desaparición de comunidades enteras que dependen de una única industria. En este sentido, afirmó que “desaparece la empresa y desaparece el pueblo; no hay ninguna forma de sustento de vida. Lamentablemente, eso creo que va a pasar”. También observó que “muchas empresas, para subsistir, van a tener que seguir reemplazando producto nacional por importado y eso, sin duda, va a generar más desempleo”.
En Rosario, la situación es igualmente desalentadora. Rafael Catalano (AIM Rosario) reportó que la ciudad ha experimentado “34 meses de caída ininterrumpida de la actividad metalúrgica” y subrayó que “hace ya más de un año que el 60-70% de las industrias no está teniendo ganancia”.
Desde Córdoba, Robert Maggi (AIM San Francisco) indicó que entre un 44% y 45% de las industrias provinciales muestran resultados negativos y alertó sobre la visible reducción de empleo: “las empresas nos estamos quedando sin gente, o se nos está yendo gente que realmente tiene un valor muy importante y muy grande y, ya una vez que se va, no quiere volver a trabajar dentro de las industrias”.
Los líderes de la industria también señalaron críticas hacia el sistema financiero y la liberalización del comercio. Sergio De Luca, de ADIMER en Entre Ríos, comentó que “el sistema financiero ha tenido una actitud vergonzosa con respecto a la producción”, evidenciando que las pequeñas y medianas empresas enfrentan tasas exorbitantes y un acceso al crédito casi inexistente en comparación con otros sectores, como el de maquinaria agrícola.
En cuanto a la competencia externa, Guillermo Freund, presidente de la Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Luminotécnicas (CADDIEL), enfatizó la necesidad de implementar una política industrial balanceada: “Argentina tiene que encontrar una política industrial sensata para el mercado interno y para el mercado externo”.
Freund resaltó que para lograr la reactivación económica es fundamental contar con un “Estado activo, no solamente de un sector privado activo”, en un contexto en el que sectores como la electrónica enfrentan simultáneamente la caída en la demanda y la liberalización de importaciones.















