Lejos de rumores o tensiones entre jugadores, ambos participaron de un entretenido ping-pong en el cual revelaron algunos secretos del vestuario, incluyendo quiénes son los más bromistas, quién destaca por su orden, quién solicita unos minutos más antes de levantarse y qué futbolista pide un masaje aun cuando no lo necesita.
También recordaron situaciones insólitas previas a los partidos, olvidos que llevaron al equipo a actuar con rapidez y los momentos difíciles que vivieron junto al seleccionado. A lo largo de la conversación, si bien evitaron nombrar a ciertos jugadores, se animaron a señalar a otros.
Al ser consultados sobre quién es el jugador más “jodón” del plantel, Di Stéfano y D’Andrea no coincidieron en un solo nombre. Para uno de ellos, Rodrigo De Paul se lleva el primer lugar; para el otro, Emiliano Dibu Martínez es el elegido.
Cuando se trató de identificar al jugador más callado, las respuestas también variaron: Lionel Messi y Nicolás Otamendi fueron mencionados. No obstante, hubo consenso al elegir al futbolista más ordenado en el vestuario: “Lautaro Martínez”, respondieron ambos.
Tras la designación, aclararon entre risas que esto no implica que los demás sean desordenados. “Los demás pibes son todos ordenaditos, pero él es el extremo”, explicaron al referirse al delantero.
La pregunta sobre quién es el más desordenado generó risas, y aunque ninguno reveló identidades, admitieron que hay varios candidatos. “Tenés un montón. Si nombramos, vamos en cana, pero son unos cuantos”, bromearon.
Uno de los momentos más divertidos llegó al preguntar quién es el jugador que siempre está detrás de ellos pidiendo algo. Sin dudar, apuntaron a De Paul. “Insoportable. Un rompehuevos”, comentaron entre risas, y añadieron: “Es el jodón, el rompehuevos, el gritón. Insoportable”.
Por otro lado, Dibu Martínez fue señalado como el más animado del grupo, destacándose por su espíritu festivo dentro del plantel.
Otamendi también apareció en varias categorías. Además de ser considerado uno de los más callados, fue mencionado como el encargado de seleccionar la música en el vestuario. “Mezcla porque le gusta de todo. No es que sea cumbiero. A él le gusta otro tipo de música y está buena. Lo que pone es muy bueno”, afirmaron.
Sin embargo, el defensor fue elegido como aquel que más masajes solicita. “Por más que no los necesite, él pide. Otamendi, es terrible”, comentaron.
Asimismo, revivieron una anécdota que exigió una rápida acción: un jugador llegó al aeropuerto sin su pasaporte y el equipo tuvo que salir a buscarlo justo cuando estaban a punto de embarcar. Aunque admitieron lo ocurrido, se negaron a precisar quién fue el implicado. “¿Se puede decir? Es que por saber te dan dos años, entonces preferimos no decirlo”, bromearon.
La situación sucedió cuando el equipo se aprestaba para abordar: “Se olvidaron un pasaporte y tuvimos que salir a las chapas porque estábamos subiendo al avión”, contaron, sin detallar más sobre el futbolista en cuestión.
El tono de la conversación cambió al preguntar sobre el vestuario más difícil que han atravesado. Marito eligió el Mundial de Corea-Japón 2002, en el que Argentina quedó eliminada en la fase de grupos, mientras que Daddy optó por la final perdida ante Chile en la Copa América Centenario de 2016. “La de Estados Unidos fue un mazazo porque perdiste la final de Brasil y la final de la Copa América 2015 en Chile. Eran dos finales seguidas. La tercera fue un mazazo”, explicó D’Andrea.
También recordó el impacto de la derrota en la final del Mundial 2014, señalando que “Mirá que la de Brasil dolió. Mascherano me dijo: ‘Explicame por qué perdimos'”.
Al concluir el ping-pong, Otamendi volvió a ser mencionado, esta vez como el jugador más difícil de despertar. “No te regala cinco minutos. Te dice: ‘Dame cinco minutos más’. Le das cinco minutos y te pide cinco minutos más”, revelaron sobre uno de los secretos más cotidianos del vestuario argentino.















