El resultado surge de una encuesta realizada entre más de 700 empleadores de todo el país. Según las respuestas, el crecimiento de las expectativas está asociado principalmente con la generación de nuevos puestos y con la expansión interna de las organizaciones.
A pesar de la mejora, la expectativa argentina permanece por debajo del promedio global, que alcanza el 29%. El país comparte el nivel registrado con Bélgica e Italia y se ubica en el puesto 27 entre 42 mercados relevados. De todos modos, el resultado representa una recuperación luego de dos años consecutivos en los últimos lugares de la medición.
En cuanto a las decisiones previstas sobre las dotaciones de personal, el 35% de los empleadores anticipa un aumento de su plantilla durante el último trimestre del año, mientras que el 42% no prevé modificaciones. En tanto, el 21% estima que deberá reducir su cantidad de trabajadores y el 2% restante todavía no definió qué hará.
Las expectativas también varían según el tamaño de las organizaciones. Las compañías con entre 1.000 y 4.999 empleados son las que presentan las perspectivas de contratación más favorables para el período octubre-diciembre.
La situación tampoco es uniforme entre las distintas regiones del país. Patagonia encabeza las expectativas de contratación, con una proyección neta de empleo del 27%. Le siguen el NEA, con 23%; el NOA, con 15%; Cuyo, con 14%; el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), con 12%; y la región Pampeana, con 11%.
Por actividad, Servicios Públicos y Recursos Naturales aparece como el sector con mejores perspectivas, con una expectativa neta del 36%. Finanzas y Seguros se ubica en segundo lugar, con 28%, y completa los sectores con las proyecciones más favorables para el cierre del año.
El panorama presenta diferencias también en las posibilidades de acceso al primer empleo. El 37% de los empleadores consultados considera que las oportunidades para quienes buscan su primera experiencia laboral aumentaron respecto del año anterior. En cambio, el 34% percibe una reducción y el 24% sostiene que se mantienen sin cambios.
Entre las principales dificultades que explican una menor contratación de trabajadores sin experiencia aparecen la falta de antecedentes laborales, la automatización de determinadas tareas mediante inteligencia artificial y la escasez de conocimientos técnicos.
En un contexto de presión sobre los costos, las empresas también tienden a priorizar perfiles con experiencia que puedan alcanzar rápidamente niveles de productividad. Esto influye tanto en la cantidad de incorporaciones como en los tiempos destinados a cubrir las vacantes.
En este último punto, las respuestas muestran comportamientos diversos. El 27% de las empresas afirma que actualmente completa sus búsquedas en menos tiempo que hace un año, mientras que el 36% mantiene plazos similares. Otro 36% considera que los procesos de selección se volvieron más lentos.
















