Hernán Bonvín, Claudio Goddio y Pablo Quaino son los protagonistas de esta historia. Los tres salieron de su ciudad natal en el Renault 6, al que llamaron “La Renoleta” y también rebautizaron Alpine A527, en alusión al monoplaza que Colapinto piloteará la próxima temporada. El vehículo luce los colores de la escudería francesa y el número 43, el mismo que el pilarense lleva en su volante, además de una carga afectiva difícil de medir. Los acompañó otro amigo, Julio Amherdt, quien condujo un Valiant de 1966 que funcionó como vehículo de apoyo durante el viaje.
El primer contratiempo apareció antes de cruzar la frontera: el alternador del Renault 6 dejó de cargar la batería. El repuesto de emergencia tampoco funcionó y la expedición estuvo a punto de quedar varada antes de llegar a Brasil. La ayuda llegó de manera inesperada. Ese fin de semana se disputaba en Concordia una fecha del Turismo Nacional y, cuando supieron del problema, mecánicos de distintos equipos se acercaron para asistir a los viajeros. Gracias a esa colaboración, el grupo pudo seguir rumbo a Paso de los Libres, donde se encontró con otros amigos antes de cruzar a Brasil.
Durante los cuatro días de ruta se acumularon anécdotas. Los fanáticos también llevaban regalos que distintas personas les habían confiado para que intentaran entregárselos a Colapinto si conseguían verlo. La oportunidad se presentó este jueves, cuando el piloto se encontró con ellos en San Pablo.
El encuentro entre Colapinto y la Renoleta fue el momento que los tres amigos habían imaginado durante todo el recorrido. El piloto, de 23 años, saludó a los fanáticos, observó el auto con atención y finalmente se sentó al volante. El video en el que conduce la Renoleta se difundió rápidamente en las redes sociales y despertó el entusiasmo de sus seguidores.
También hubo una cámara a bordo. “Hacete una largada de las tuyas”, le propusieron los dueños cuando Colapinto aceleró. “¿Y la radio?“, preguntó el piloto. ”La radio te la debo”, bromearon sus acompañantes.
El contexto del Gran Premio suma otro significado al episodio. Este fin de semana, Alpine correrá con una imagen especial: Colapinto y su compañero, Pierre Gasly, usarán trajes amarillos y azules en lugar de los tradicionales rosa y azul, como parte de una campaña publicitaria del patrocinador de la escudería francesa. La Renoleta, en cambio, llegó a Brasil con los colores habituales del equipo, los mismos que el piloto viste en la mayoría de las carreras. Así, el auto se convirtió en una réplica artesanal y afectiva del monoplaza oficial.
Colapinto ya había anticipado el ambiente que esperaba encontrar en Interlagos. “Hay muchísimos argentinos que se unirán a los aficionados brasileños en las tribunas para apoyarnos y quiero asegurarme de que podamos ofrecerles una buena carrera”, había dicho el piloto en el comunicado de prensa de Alpine previo al fin de semana. La Renoleta y sus tres dueños ya le dieron una respuesta antes de que se apague el semáforo.















