La administración atribuyó la reducción a una serie de medidas aplicadas sobre el sistema de higiene urbana, entre ellas un mayor control de las empresas recolectoras, el refuerzo de las cuadrillas, la incorporación de herramientas tecnológicas y distintos operativos en la vía pública.
Los registros oficiales también muestran una caída en los reportes relacionados con la limpieza de calles y espacios públicos efectuados a través de redes sociales. Entre febrero y agosto, pasaron de 7.483 a 1.877, lo que representa una reducción del 75%. En tanto, las quejas por residuos depositados fuera de los contenedores descendieron un 65% entre abril y agosto.
El Gobierno porteño vinculó estos resultados con una estrategia que contempla tanto la fiscalización de los servicios como el cumplimiento de las normas por parte de vecinos, comercios y consorcios. En ese marco, se informó que la respuesta a través de los distintos canales de atención alcanzó una efectividad del 92%.
Los contactos son diferenciados entre pedidos de servicios, como el retiro de restos de poda, escombros o electrodomésticos, y reclamos que se generan cuando una solicitud no es atendida dentro de los plazos previstos.
El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, señaló que uno de los objetivos es sostener la limpieza de la Ciudad durante toda la jornada, especialmente entre las 18 y las 24, cuando aumenta la actividad en las calles. También destacó el refuerzo de las tareas vinculadas con la recolección y la limpieza.
Por su parte, el jefe de Gabinete porteño, Gabriel Sánchez Zinny, remarcó que el funcionamiento del sistema requiere la participación de distintos actores. En ese sentido, sostuvo que el Estado debe garantizar el servicio, las empresas deben cumplir con sus obligaciones y vecinos, comercios y consorcios deben respetar las disposiciones vigentes.
La Secretaría de Higiene realiza controles diarios sobre los recorridos de recolección, el barrido, la limpieza de residuos dispersos y el lavado de los contenedores. Ante incumplimientos, se aplican las sanciones previstas en los contratos correspondientes.
Entre las herramientas incorporadas se encuentran cámaras de vigilancia y sistemas de inteligencia artificial instalados en los camiones recolectores. De acuerdo con la administración porteña, estos recursos permiten seguir los recorridos, controlar las condiciones de los contenedores y observar distintos aspectos del funcionamiento del servicio en tiempo real.
El secretario de Higiene, Matías Lanusse, explicó que también fueron reforzadas las cuadrillas en sectores con alta densidad residencial y en zonas comerciales, con una organización adaptada a las características de cada área.
La estrategia contempla además acciones de capacitación, asistencia técnica y espacios de diálogo con comercios, asociaciones empresariales, administradores de edificios y trabajadores del sector, con el objetivo de facilitar el cumplimiento de las normas sobre disposición de residuos.
Una de las cuestiones señaladas por la administración está relacionada con los horarios para sacar los residuos húmedos. La normativa establece que deben ser depositados de domingo a viernes entre las 19 y las 21. Ese horario fue ampliado en 2020, ya que desde 2001 la franja estaba fijada entre las 20 y las 21.
Según la información oficial, más de 250 camiones pesados realizan cada noche las tareas de recolección en la Ciudad. El objetivo es reducir el tiempo durante el cual los residuos permanecen en la vía pública y evitar su exposición a condiciones climáticas adversas, olores, plagas o manipulación no autorizada.
Para los comercios que terminan su actividad antes de las 19, se plantean alternativas como modificar los turnos de trabajo, reducir los residuos desde el origen, contratar servicios privados habilitados o recurrir a cooperativas de reciclaje, sin que esto implique un costo adicional.
La administración también informó que, desde el inicio de los controles más estrictos, se concretaron 756 clausuras preventivas. Esa cifra equivale al 0,5% de los aproximadamente 150.000 comercios que funcionan en la Ciudad.
En paralelo, un relevamiento realizado sobre 2.800 habitantes porteños registró que el 62,4% se manifestó a favor de controles más estrictos y multas frente a incumplimientos de las normas relacionadas con la disposición de residuos. El estudio también consultó sobre prácticas como sacar bolsas fuera del horario permitido y los desbordes de contenedores, conductas que, según la administración, reducen el espacio disponible y pueden favorecer la acumulación de residuos en las veredas.















