Un destacado líder del sector dialoguista de la CGT expresó que el ascenso de Santilli “cambia la matriz más dura del Gobierno y abre la posibilidad de tener una conversación menos rígida y tirante”, aunque matizó: “Tenemos nuestras reservas porque una sola persona no puede modificar el estilo (oficial)”.
Las posibilidades de que Santilli busque una tregua con la CGT no están aún en su agenda, según afirmaron allegados, quienes destacaron que sus prioridades son otras, como la reforma política y el pacto fiscal. No obstante, consideraron que podría intentar calmar el conflicto con el sindicalismo.
La central obrera recuerda que en su interacción con la dirigencia gremial durante la conferencia industrial de la UIA, el ministro mostró una postura conciliadora. Santilli instó a los líderes sindicales a no desconfiar de la voluntad del Gobierno de dialogar sobre la reforma laboral.
“El Colo tenía cierto margen de maniobra dentro del Gobierno, pero siempre bajo el ala de Martín y Lule Menem”, añadió el dirigente cegetista sobre la función que ejerció Santilli en el debate sobre la reforma laboral, la cual sufrió modificaciones antes de su sanción en el Senado, en respuesta a los reclamos sindicales.
Entre los cambios que se introdujeron al proyecto inicial, se contempló la continuidad de las cuotas solidarias que financian a los sindicatos a través de aportes obligatorios en los convenios laborales, aunque con una duración de dos años y un límite del 2 por ciento de los salarios, además de la eliminación de un artículo que reducía las contribuciones patronales para las obras sociales.
Desde la CGT reconocen que en este proceso legislativo, tanto Santilli como los Menem y Santiago Caputo, así como la líder del bloque de La Libertad Avanza, desempeñaron un papel clave en moderar el proyecto oficial en base a los reclamos del sindicalismo.
El año pasado, tras la renuncia de Guillermo Francos a la Jefatura de Gabinete, los líderes dialoguistas de la CGT perdieron un vínculo fundamental con la Casa Rosada, ya que su reemplazo, Manuel Adorni, está más alineado con un enfoque duro hacia los sindicatos. Por ello, esperan que la llegada de Santilli pueda restablecer un canal más favorable para el diálogo.
La relación actual entre el Gobierno y el movimiento sindical es tensa. La CGT ha denunciado que el decreto reglamentario de la Ley 27.802 de Modernización Laboral impone más restricciones a la negociación colectiva y promueve la creación de sindicatos de empresa, entre otros aspectos.
Recientemente, la CGT llevó sus quejas sobre violaciones a los derechos laborales ante la Organización Internacional del Trabajo en Ginebra. La semana pasada, decidieron avanzar con un plan de lucha que incluye paros sectoriales y rotativos, con el objetivo final de culminar en una huelga general, imitando las protestas “a la francesa”.
Esta estrategia consiste en paros no simultáneos en distintos sectores, similar a las acciones realizadas en Francia para oponerse a la reforma jubilatoria de Emmanuel Macron. La secuencia permite la alternancia de paralizaciones por semanas, abarcando diversas áreas de la economía y complementándose con movilizaciones callejeras.
Este enfoque de protesta podría generar un enfrentamiento con el Gobierno, que con la Ley de Modernización Laboral cuenta con herramientas adicionales para limitar las huelgas, como la obligación de garantizar servicios mínimos en sectores esenciales.
Diego Santilli mantiene relaciones cercanas con los dirigentes sindicales desde su paso por el peronismo, y su perfil negociador podría ser clave en la búsqueda de una relación más pacífica con la CGT, que ha estado marcada por enfrentamientos constantes.
















