El diferencial había estado cerca de cero a mediados de 2025, pero retomó una tendencia ascendente en un contexto marcado por la incertidumbre electoral y el aumento del riesgo país. Su evolución refleja la distancia entre las cotizaciones financieras y el tipo de cambio oficial, una variable que puede incidir directamente en el rendimiento de las inversiones en pesos.
Los Cedear son especialmente sensibles a estos movimientos porque sus precios en el mercado local dependen tanto de la evolución de las acciones que representan en Wall Street como del tipo de cambio implícito en el CCL. De esta manera, una suba del dólar financiero puede impulsar sus cotizaciones en pesos incluso cuando las acciones subyacentes no registran variaciones en el exterior. En sentido contrario, una caída del tipo de cambio puede reducir los precios locales aunque los activos permanezcan estables en dólares.
Sin embargo, una ampliación de la brecha no implica necesariamente una suba de los Cedear. El resultado depende del comportamiento efectivo del CCL, ya que el diferencial también puede aumentar como consecuencia de una caída del tipo de cambio oficial, sin que necesariamente se encarezca el dólar financiero. Por eso, los inversores deben seguir tanto las variables cambiarias locales como la evolución de los mercados internacionales.
Pablo Lazzati, director ejecutivo de Insider Finance, explicó que el canje representa un costo que debe contemplarse al momento de invertir, aunque no implica necesariamente una pérdida.
“Hoy el canje es de entre 6% y 7% pero esa diferencia solo se convierte en pérdida si el canje se cierra mientras se mantiene la posición. Si al vender sigue en niveles similares, el efecto es neutro. Más que estar un 7% abajo de entrada, el inversor asume un riesgo adicional y es que la brecha vuelva a la zona de 3%-4% de comienzos de año”, sostuvo.
Según Lazzati, el nivel actual puede desalentar las operaciones de corto plazo, mientras que tiene una incidencia menor para quienes mantienen una estrategia de inversión a mediano o largo plazo. En ese sentido, señaló que una persona que busca obtener una ganancia del 5% o 10% en pocas semanas podría perder buena parte de ese rendimiento si se reduce el canje. En cambio, para los inversores con horizontes más extensos, esa diferencia tiene menos peso frente al potencial de crecimiento del activo.
Una mirada similar planteó Damián Vlassich, líder de equipo de Estrategias de IOL Inversiones, quien consideró que el canje actual no constituye un impedimento para operar, aunque sí es un factor que conviene tener presente.
“El CEDEAR cotiza contra el CCL, así que quien compra hoy paga ese tipo de cambio implícito. Pero no es una pérdida asegurada del 7% ya que ese costo solo se materializa si el canje converge mientras se mantiene la posición y el inversor mide su resultado en dólar MEP. No obstante, si la brecha se mantiene (o amplía), la salida también se da a CCL y no hay pérdida (o inclusive hasta puede haber una ganancia)”, explicó.
Para Vlassich, el horizonte de inversión resulta determinante: mientras que en las estrategias de mediano y largo plazo el rendimiento de la acción subyacente tiene mayor incidencia, en las operaciones de corto plazo es necesario considerar el riesgo de que el diferencial cambiario vuelva a reducirse.
En este escenario, una brecha acotada puede limitar las oportunidades de obtener ganancias adicionales a partir de una eventual ampliación del diferencial, pero no necesariamente reduce el atractivo de los Cedear. Su desempeño continúa condicionado por las acciones de Wall Street y los movimientos del dólar financiero.
El índice S&P 500 cotiza a un promedio de 18,5 veces las ganancias previstas para los próximos doce meses, por debajo de sus promedios de cinco y diez años y en su nivel más bajo desde 2025. Para Lisandro Meroi, analista de investigación de TSA Bursátil, la incorporación de Cedear a las carteras responde a la búsqueda de alternativas de renta variable con factores de crecimiento más claros que los de los activos locales.
“Si bien el actual nivel del canje llama la atención y pone algunas dudas sobre estas inversiones en el corto plazo en caso de una normalización, no consideramos que afecte el fundamento central para el posicionamiento. Con la solidez de los balances corporativos, el foco pasa también por el futuro de la tasa de interés y las decisiones de la Fed, junto con las elecciones de medio termino en EEUU”, afirmó.
Por tratarse de instrumentos vinculados a activos del exterior y al CCL, también resulta relevante observar la tendencia de esta cotización y su relación con el dólar MEP, tanto en el corto como en el mediano plazo.
Andrés Azicri, presidente y director de inversiones de Vector Investments, definió el canje como un indicador del riesgo jurisdiccional. Según explicó, puede interpretarse como el precio de convertir ahorros mantenidos en la Argentina en ahorros bajo jurisdicción estadounidense.
“Comprar un Cedear en argentina es comprar el activo externo y la prima de jurisdicción. Pero la prima no representa un costo instantáneo, ya que, así como la prima encarece la compra, también encarece la venta del Cedear en la plaza local. Hoy paga esa prima 7% pero mañana podría venderla a más o a menos. No es que esa prima representa un costo sino un precio que varía en el tiempo”, detalló.
Azicri sostuvo que, al considerar la evolución histórica del diferencial, el nivel actual parece elevado. Sin embargo, advirtió que las condiciones de liquidez y el aumento del riesgo político también deben formar parte del análisis. En ese sentido, señaló que quien invierte en Cedear está expuesto a dos variables: el desempeño del activo elegido y un componente relacionado con la oferta y la demanda de salida de capitales.
En lo que va de 2026, las acciones de Wall Street acumulan resultados positivos, con un liderazgo del sector tecnológico, aunque los principales índices mostraron desempeños dispares durante el último mes. El Nasdaq 100, representado por el fondo cotizado Invesco QQQ Trust, registra una suba del 16,52% en el año, pese a una caída mensual del 3,24%. Durante la última semana avanzó un 1,61%, en una recuperación parcial después de las pérdidas recientes.
El S&P 500 acumula una ganancia del 12,68% en 2026 y del 0,76% en el último mes. En la última semana subió un 0,58%, aunque en la jornada analizada retrocedió un 0,51%. Por su parte, el Dow Jones Industrial Average avanza un 8,56% en el año y un 2,59% mensual, pese a las bajas del 1,17% semanal y del 0,57% en la rueda.
Frente a este panorama, Lazzati recomendó priorizar la selección de compañías y evitar las operaciones rápidas mientras el canje se mantenga en los niveles actuales. Entre sus preferencias mencionó empresas con resultados sólidos y vinculadas a tendencias de largo plazo, como la inteligencia artificial y los semiconductores.
También señaló que los balances de las principales tecnológicas, previstos para esta semana, podrían generar oportunidades de entrada más atractivas. Para quienes busquen ampliar sus posiciones, sugirió realizar compras escalonadas, con el objetivo de promediar tanto el precio de los activos como el canje.
Desde IOL, Vlassich mantuvo una perspectiva favorable sobre algunas compañías, pese a la venta masiva de acciones de semiconductores y las dudas sobre el gasto en inteligencia artificial. Destacó firmas con balances sólidos, ingresos estables, márgenes amplios y flujo de caja positivo, entre ellas Nvidia y TSM. Además, recomendó diversificar con empresas de otros sectores, como Goldman Sachs, Berkshire Hathaway y Eli Lilly, a las que señaló por su menor volatilidad y dependencia del ciclo de la inteligencia artificial.
Dante Ruggieri, socio de AT Inversiones, consideró que el mercado continuará mostrando una dinámica similar a la observada durante el año. Según su análisis, las grandes compañías tecnológicas que desarrollan infraestructura para inteligencia artificial seguirán destinando importantes recursos para sostener su liderazgo, mientras que los proveedores de infraestructura y memorias podrían presentar resultados positivos y ganancias crecientes.
El especialista también destacó la necesidad de observar si las compañías de software comienzan a mostrar mejores resultados. Una mejora en sus balances podría indicar que están logrando adaptarse al nuevo escenario y que la inteligencia artificial funciona como un complemento de sus negocios, en lugar de convertirse en una amenaza para su actividad.
Las expectativas sobre los resultados corporativos también tienen al sector energético entre los principales protagonistas. Según las estimaciones de FactSet, las ganancias de las empresas de energía que integran el S&P 500 crecerían un 136% interanual durante el tercer trimestre de 2026. La proyección ubica al sector como el principal motor de los beneficios empresariales, impulsado por los precios récord del petróleo.
En segundo lugar aparece Tecnología de la Información, con un crecimiento esperado del 65,6%, mientras que Servicios de Comunicación ocupa el tercer puesto, con una expansión prevista del 39,8%. Ambos sectores concentran la atención de los inversores por su peso en los índices estadounidenses y las perspectivas de crecimiento de sus negocios.
Mariano Ortiz Villafañe, economista jefe de Aldazabal y Cía, señaló que el consenso del mercado muestra un panorama optimista al comienzo de la temporada de balances.
“Se espera un crecimiento promedio de las ganancias por acción (EPS) de las compañías del S&P500 de 27% a/a para tercer trimestre la expectativa previa más elevada para un trimestre desde 2021”, sostuvo.
El economista agregó que energía y tecnología liderarían el crecimiento, impulsadas por los precios del petróleo y la expansión del ecosistema de inteligencia artificial. También remarcó que los inversores seguirán atentos a la velocidad de adopción de esta tecnología, su capacidad de generar ingresos y las mejoras de productividad asociadas.
Joaquín Álvarez, director ejecutivo de Fincoach, consideró que el contexto internacional será determinante para interpretar los resultados de las empresas. Señaló que la economía estadounidense continúa creciendo y mantiene una perspectiva de expansión anual cercana al 2,2% para 2026, mientras que las compañías siguen mostrando ganancias.
“La expectativa de crecimiento de las ganancias para este trimestre es de un 30% año contra año”, afirmó.
Álvarez recomendó analizar el desempeño de cada compañía frente a las expectativas futuras y priorizar negocios de calidad, con modelos comprobados, márgenes sólidos y balances saludables. También destacó la importancia de diversificar las carteras y buscar empresas capaces de aprovechar las mejoras de productividad que genera la inteligencia artificial.
















