La autoridad aeronáutica había iniciado nuevas actuaciones contra la compañía por la cancelación de más de 20 vuelos durante junio y más de 100 en julio. Hasta el momento, se aplicaron multas por $54,7 millones correspondientes a 38 infracciones, mientras que otros 22 sumarios continúan en trámite y podrían derivar en sanciones superiores a los $450 millones.
ANAC informó que reforzó los controles sobre la aerolínea mediante 36 inspecciones y auditorías operativas, además de 17 revisiones realizadas en talleres aeronáuticos desde diciembre de 2024.
A pesar de las irregularidades registradas en la programación de vuelos, el organismo indicó que la empresa cumple con los requisitos establecidos por la normativa vigente en materia de seguridad operacional y que cuenta con las condiciones necesarias para continuar operando, incluyendo la comercialización de pasajes.
Desde la autoridad aeronáutica señalaron que la situación corresponde al ámbito de la relación entre la empresa y sus pasajeros, y remarcaron que la normativa vigente no contempla la suspensión preventiva de la venta de pasajes ni de las operaciones de compañías que cuentan con autorización vigente.
No obstante, ANAC advirtió que, si durante el análisis de la documentación presentada se detectaran incumplimientos, podría disponer medidas como la inmovilización de aeronaves. Por el momento, el organismo continúa supervisando junto con la compañía la programación de vuelos y la disponibilidad de la flota.
La presentación del plan operativo ocurrió luego de finalizar un proceso de revisión interna de la empresa, durante el cual se habrían detectado diferencias relevantes en la información recibida de la administración anterior, situación que derivó en cambios dentro de la conducción de la compañía.
En paralelo, Brasil estableció nuevas restricciones para la operación de Flybondi y amplió las limitaciones sobre la venta de pasajes en determinadas rutas. A los servicios hacia Florianópolis, Maceió y Salvador se incorporó la conexión entre Buenos Aires y Río de Janeiro, lo que dejó limitada la posibilidad de ofrecer vuelos hacia ese país.
La situación se produce luego de una fuerte reducción en la actividad de la aerolínea. En julio, la compañía canceló cerca del 75% de los vuelos programados, con más de 310 servicios suspendidos y alrededor de 105 operaciones realizadas. Durante los primeros días de agosto también se registraron nuevas cancelaciones.
Además, según datos oficiales del sistema financiero, la empresa mantiene pendientes cuatro cheques rechazados durante julio por un monto total de $559 millones. También acumula obligaciones con organismos vinculados al sector aeronáutico y se incorporó a un esquema de pagos para regularizar su situación.
La aerolínea atraviesa una crisis operativa que se mantiene desde hace aproximadamente un año y medio. En ese contexto, empleados de la compañía detectaron una modificación en el sistema de ingreso a sus oficinas, donde apareció un mensaje de bienvenida acompañado por la imagen de una aeronave con una nueva identificación comercial.
La situación generó versiones sobre una posible reconversión de la marca bajo otro nombre vinculado a una empresa histórica del país que recientemente cambió de propietarios. Hasta el momento, no hubo confirmaciones oficiales sobre esa posibilidad.
















