“El resultado es una reducción del riesgo de demencia. No es prevención de la demencia, sino del deterioro. Es una mejora cognitiva”, comienza Lucía Crivelli. Esta neuropsicóloga argentina lideró el estudio más amplio en América Latina orientado a fortalecer la salud cerebral en adultos mayores con riesgo elevado de desarrollar demencia.\n\nA lo largo de dos años, se realizó un seguimiento a 1.065 personas de 11 países, evidenciando que una intervención simultánea en cinco hábitos cotidianos —como la actividad física, una alimentación saludable, chequeos médicos, ejercicios cognitivos y la socialización— logró una mejora cognitiva del 55 % en comparación con recomendaciones más generales sin seguimiento.\n\nEl programa, denominado LatAm-FINGERS, fue presentado recientemente en la renombrada revista científica The Lancet y destaca la importancia de considerar estos cinco hábitos como una unidad indivisible.\n\nCrivelli, quien es jefa de Neuropsicología en FLENI y principal investigadora del proyecto, detalló esta “fórmula”. “Obtuvimos un mejor rendimiento cognitivo en personas de entre 60 y 77 años. Los componentes son cinco, y su acción es sinérgica. No se puede cumplir con un hábito y desatender a otro; todos son igualmente importantes. Ese es el gran secreto de este sistema. Los cinco tienen un efecto combinado”, explicó.\n\nInspirado en el estudio finlandés FINGER, el cual demostró por primera vez que una intervención multidominio sobre el estilo de vida mejoraba el rendimiento cognitivo en personas en riesgo de deterioro, el proyecto latinoamericano fue financiado por la Alzheimer’s Association. Se adaptó la metodología a las características locales para comprobar su viabilidad en contextos culturales, sanitarios y sociales muy distintos a los de Europa y Estados Unidos.\n\nSegún lo recopilado en el estudio, la “fórmula” diseñada para prevenir el deterioro cognitivo abarca lo siguiente:\n\n”Actividad física cuatro veces por semana”, resalta la experta. Esto incluye 35 minutos de ejercicio aeróbico, 15 minutos de entrenamiento de fuerza (dos veces por semana), 15 minutos de ejercicios de coordinación y equilibrio (también dos veces por semana) y 5 minutos de calentamiento y enfriamiento.\n\n”Es un plan de alimentación basado en la combinación de las dietas Mediterránea, que prioriza el pescado sobre las carnes rojas y el uso de aceite de oliva en lugar de aceite de girasol, y DASH, que incluye frutas, verduras y productos lácteos bajos en grasa, orientado a la salud cerebral”, especifica. Este requerimiento incluye dos consultas anuales con un nutricionista, registro de ingesta semanal y seguimiento continuo.\n\n”Cuatro sesiones semanales de mínimo 25 minutos de ejercicios digitales” son parte del régimen, a través de la plataforma BrainHQ, que se enfoca en entrenar atención, memoria, funciones ejecutivas y velocidad de procesamiento, agrega Crivelli.\n\nLos chequeos médicos son una parte fundamental del plan y se realizan cada seis meses. Incluyen evaluación de presión arterial, peso, circunferencia de la cintura, glucosa en sangre, hemoglobina glicosilada y perfil lipídico, con el objetivo de mantener estos indicadores en rangos saludables vinculados a diabetes e hipertensión.\n\n”La interacción social debe ser frecuente. En el primer año, al menos una vez por semana, luego cada quince días y posteriormente una vez al mes, facilitada a través de grupos de WhatsApp coordinados por un profesional de intervención”, enfatiza.\n\nLas actuaciones presenciales contemplan la asistencia a 38 reuniones grupales de apoyo a lo largo de los dos años del programa, fomentando el soporte mutuo y la motivación para mantener un estilo de vida saludable.\n\nLa “fórmula” fue probada en 11 países: Argentina, Uruguay, México, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Perú, Chile, República Dominicana, Bolivia y Brasil.\n\nLa efectividad de la intervención está dirigida a adultos mayores de entre 60 y 77 años que presentan un riesgo elevado de demencia, quienes muestran un rendimiento subóptimo en atención, memoria, lenguaje y razonamiento, y que además tienen factores de riesgo cardiovascular, aunque no se encuentren diagnosticados con demencia.\n\nEn el ensayo, se dividieron a los participantes en dos grupos: uno que siguió la intervención estructurada, exigente y supervisada a fin de cumplir con los cinco hábitos, y otro que solo recibió consejos médicos. Este último grupo también mostró mejoras.\n\n”Los consejos médicos son útiles para aquellos con riesgo de demencia, siempre y cuando se les informe adecuadamente. No podemos quedarnos sin informar a la población. Las políticas públicas deben alinearse con estos hallazgos. Es fundamental comenzar a difundir información sobre los cinco pilares que favorecen la salud cerebral”, concluyó la investigadora.\n\nDe los 1.065 participantes iniciales, el 82,3 % completó los dos años del estudio (que se extenderá por cuatro años más). La adherencia promedio al programa estructurado fue del 71,6 %, y la tasa de abandono fue notablemente más baja que en el grupo que solo recibió recomendaciones convencionales.
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