El miércoles 29 de julio, la hija de Eugenio identificó a su héroe en las noticias. “Me dijo: ‘Papi, este es el señor que estuvo en casa. Su muerte fue un golpe enorme, nos cayó como un balde de agua fría”, relató entre lágrimas.
Heredia, quien ocupaba el cargo de Director de Protección Civil de San Juan, fue una de las siete víctimas fatales en la tragedia del helicóptero que se desplomó en el Parque Provincial Ischigualasto, mientras realizaban una capacitación para combatir incendios forestales.
Eugenio reside en Villa del Carril, al sur de la ciudad de San Juan, junto a su esposa, su hija y sus dos nietas, de 14 y 15 años. Faltaban horas para que Argentina se enfrentara a Inglaterra en la semifinal del Mundial, un evento de gran relevancia para los seguidores de la selección albiceleste.
Eran las 2 de la mañana, y su hija estaba preparando bizcochuelos, con el horno encendido y un aroma que comenzaba a llenar el ambiente. “Era nuestra cábala cocinar bizcochuelos, hacer cosas así”, relató.
En un instante, sus nietas, que colaboraban en la cocina, comenzaron a gritar: “¡Se está quemando el horno, hay fuego!”. Eugenio corrió a la cocina y observó que el horno ardía. Se dirigió al auto, tomó el matafuego e intentó sofocar las llamas, que ya habían tomado gran fuerza.
Con desesperación, Eugenio enfocó su mirada en el techo, consciente de que si el fuego alcanzaba el machimbre sobre el cielo raso, su casa podría consumirse en poco tiempo. “Se incendió todo, entonces le dije a mi nieta que llamara a los bomberos porque no podíamos apagarlo. Estábamos asfixiándonos con el humo. El fuego era muy grande”, recordó.
El primer respuesta fue un patrullero. El oficial cortó la luz y el gas para prevenir una tragedia mayor. Minutos después, llegaron los bomberos, dirigidos por Heredia.
“Apareció este hombre, vio la situación y nos sacó afuera. Mi esposa y mi hija estaban abrumadas por el humo. Él organizó todos los movimientos necesarios en una emergencia”, indicó Eugenio.
Eugenio, con experiencia en la Armada, no es fácil de impactar. Sin embargo, quedó asombrado por la calma y eficacia con que Heredia manejó la crisis. “Era impresionante verlo actuar, daba órdenes precisas y transmitía seguridad, evitando que el miedo se apoderara de nadie. Movimientos precisos. ‘Vengan’, ‘vayan’, ‘traigan una ambulancia’. Y esos momentos se quedan grabados. Gracias a Dios, este hombre nos dejó una enseñanza invaluable: estar siempre para el prójimo”, recordó con emoción.
“A pesar de que el fuego subía, actuaron con eficacia para que el techo no se incendiara. Según me informaron, todo comenzó por un fallo eléctrico. Los cables del horno se recalentaron y el calor provocó combustión con el mueble de la cocina”, explicó.
Finalmente, llegó la ambulancia y atendió a su esposa e hija. Cuando la situación fue controlada, Eugenio se acercó a Carlos y le preguntó: “¿Por qué está aquí a esta hora, de civil?”. Heredia le respondió: “Usted no se preocupe, estoy acá para esto. A la hora que sea, me va a ver aquí, allá, me va a ver en todos lados”.
Así era, siempre presente, sin importar la hora ni la magnitud del problema. Para Carlos, cada llamado era importante.
“Fue una persona que nos tranquilizó, nos brindó un apoyo inestimable, atendió a los presentes con la ambulancia. Todo eso quedó grabado. Una experiencia que nunca imaginamos vivir, pero su acción fue notable, la manera en que organizó todo, su serenidad, su capacidad para reaccionar”, añadió.
Posteriormente, Eugenio se enteró del cargo que ocupaba Heredia y su admiración creció aún más. “No miramos mucho noticieros y él no era una persona que buscara protagonismo. Me quedé impresionado. Eran las dos de la mañana, y él estaba allí; eso se llama vocación”.
Por ello, cuando su hija le informó que el hombre que había salvado sus vidas apenas 14 días antes había perdido la vida en el trágico accidente del helicóptero, no pudo contener las lágrimas.
Su mente lo llevó de regreso a aquella noche, al último acto heroico de Heredia, a las llamas, los gritos, y la serena presencia de aquel héroe en medio del caos. Solo pudo sentir profundo dolor y tristeza.
“Que descanse en paz. Es fundamental reconocer el esfuerzo que hizo a lo largo de su vida y la huella que dejó en todos. Quiero decirle a su familia que se sientan orgullosos. Con un gran dolor, pero orgullosos de haber compartido su vida con alguien que hizo tanto por la comunidad de San Juan”, concluyó.















