Recientemente, la ganadería ha dejado atrás épocas de escasez y se encuentra en un período de precios récord, presentándose como un sector que, aunque no necesita de dinero inmediato, busca expandir sus rodeos para aprovechar la creciente demanda. Ignacio Iriarte, economista y especialista, destaca que “la carne no es un alimento. Es un hecho social”.
Además, este fenómeno se enmarca en un cambio cultural a nivel global relacionado con la salud y el fitness, donde la construcción muscular es cada vez más valorada, impulsando así la necesidad de consumir proteínas animales y fomentando el auge de los gimnasios. Actualmente, la demanda internacional de carne parece no tener fin.
Durante un evento organizado en Córdoba, el ingeniero agrónomo Pablo Cattani afirmó que la Argentina se posiciona como el país ideal para la producción de carne vacuna. Cattani argumentó su aseveración al señalar las condiciones climáticas favorables y la abundancia de recursos hídricos y solares para el cultivo de forrajes. Sin embargo, también advirtió que un 70% del territorio aún se encuentra subutilizado, debido a prácticas ineficaces en el manejo de pasturas, lo que afecta la fertilidad del ganado.
A su vez, Iriarte abordó las complicaciones en la cadena de producción: “Cuando suben los precios, se retiene hacienda”, afirmó, mencionando que los precios internacionales han aumentado un 23% en el año.
“Europa ha olvidado a sus ganaderos, Estados Unidos enfrenta sequías, y hay una nueva China, considerando la población de Malasia, Vietnam, Indonesia, Tailandia y Singapur, naciones que están incrementando su consumo de carne”, añadió Iriarte, mencionando además los beneficios del acuerdo comercial con Estados Unidos y la Unión Europea, que elimina aranceles y favorece el precio de la cuota Hilton.
Sin embargo, el economista alertó sobre la significativa caída en el consumo interno. En 2013, con un salario promedio, era posible adquirir 184 kilos de carne, cifra que se ha reducido a apenas 99 kilos en la actualidad. “Es una caída brutal”, enfatizó. En los últimos 25 años, la producción de carne vacuna creció un 11%, en contraste con un aumento del 166% en la producción aviar y del 281% en la porcina.
Por su parte, Mario Aguilar Benitez, vicepresidente de la Bolsa de Comercio de Córdoba, destacó la transformación del sector porcino, que ha evolucionado de la producción de embutidos a carne fresca, logrando un consumo per cápita anual de 20 kilos. “El potencial aspiracional del sector es alcanzar los 35 kilos por habitante”, agregó Aguilar Benitez, subrayando que Argentina, gracias a su abundancia de soja y maíz, ostenta uno de los costos de producción más bajos del mundo (US$ 1,10 por kilo vivo). Sin embargo, enfrenta el desafío de los costos de flete, especialmente en Córdoba, donde la capacidad de faena es limitada, obligando a exportar un millón de cerdos de los 2,4 millones que se producen a las plantas de Buenos Aires. “Es una oportunidad perdida de producir valor agregado local”, concluyó.
Finalmente, el ministro de Bioagroindustria y Producción de Córdoba, Sergio Busso, cerró el evento reconociendo la necesidad de establecer un trato equitativo entre los frigoríficos de Córdoba y aquellos de Buenos Aires y Rosario, abogando por reglas claras y el fin de las retenciones. Aproximadamente 150 asistentes se congregaron para disfrutar de una degustación de diferentes cortes de carne, celebrando así la jornada.















