El mecanismo prevé colocaciones por hasta $2 billones, equivalentes a unos US$1.300 millones, que serán realizadas mediante licitaciones. La primera operación tendrá un monto de $200.000 millones. Los depósitos podrán constituirse por períodos de entre uno y cinco años, con tasas mínimas de UVA más 2,5% para el plazo más corto y de UVA más 4,5% para el más extenso.
Los fondos deberán utilizarse para otorgar créditos destinados a la compra de primera vivienda. A su vez, las entidades financieras participantes tendrán como límite una tasa de UVA más 7,5% para los préstamos hipotecarios.
La medida modificará la composición de los activos del FGS, que actualmente cuenta con diferentes tipos de inversiones. Un análisis sobre el funcionamiento del fondo señaló que la asignación de recursos prevista podría contribuir a recuperar parte del empleo perdido en la construcción, sin afectar el pago habitual de las jubilaciones.
También se planteó que el FGS podría obtener una mayor rentabilidad mediante este tipo de operaciones y que cuenta con capacidad para realizar colocaciones a plazos superiores a los cinco años establecidos en el esquema anunciado por el Gobierno.
El programa fue considerado un primer paso para recuperar el crédito hipotecario, aunque con un alcance acotado. El impacto sobre la actividad económica podría darse no solo por la compra de viviendas, sino también por las obras de renovación y mejoras que suelen realizar los nuevos propietarios.
La utilización de depósitos a plazo fijo forma parte de las alternativas de inversión que tiene habilitadas el FGS. El fondo posee actualmente bonos, acciones, obligaciones negociables y otros instrumentos financieros, entre ellos depósitos a plazo fijo.
El Fondo de Garantía de Sustentabilidad fue creado mediante el Decreto 897 en julio de 2007 y posteriormente quedó regulado por la Ley 26.425, sancionada en diciembre de 2008. Esa norma estableció el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y dispuso el traspaso de los fondos que estaban administrados por las AFJP al FGS.
Con la eliminación del régimen de capitalización, las jubilaciones futuras pasaron a financiarse mediante el sistema público de reparto. Los recursos del FGS quedaron así conformados como un conjunto de activos financieros destinados a preservar el valor del patrimonio y generar rentabilidad.
En ese sentido, la utilización de una parte de sus recursos para depósitos a plazo fijo destinados a financiar créditos hipotecarios no implica que esos fondos sean utilizados directamente para pagar jubilaciones. Los haberes previsionales se financian principalmente mediante las asignaciones presupuestarias, los aportes y contribuciones y otros recursos tributarios.
La cartera del FGS está integrada por títulos públicos, acciones, obligaciones negociables, depósitos a plazo fijo, fondos comunes de inversión y fideicomisos financieros. Con el nuevo esquema, los depósitos a plazo fijo podrán cumplir además la función de canalizar recursos hacia préstamos hipotecarios.
El objetivo principal del fondo es preservar el valor de sus activos y obtener rentabilidad. Al mismo tiempo, funciona como una reserva vinculada con la sustentabilidad del sistema previsional y puede invertir, bajo criterios de seguridad y rentabilidad, en instrumentos y proyectos que contribuyan al desarrollo económico y del mercado de capitales local.
Según los datos correspondientes a junio de 2026, el 77,7% de los recursos del FGS estaba colocado en títulos públicos. Dentro de ese segmento, los bonos ajustados por inflación representaban el 44,3%. Las acciones explicaban otro 14,3% de la cartera y estaban concentradas principalmente en los sectores energético y financiero.
El patrimonio total del FGS alcanzaba en junio los US$79.232,1 millones, con un crecimiento acumulado del 13,8% durante el primer semestre de 2026.
El debate sobre el destino y el funcionamiento del fondo también abrió planteos vinculados con una eventual reforma del sistema previsional. Entre las cuestiones señaladas aparecen el envejecimiento de la población, la disminución de la fecundidad y el impacto que estos cambios podrían tener sobre la relación entre la cantidad de jubilados y la de trabajadores que realizan aportes.
En ese contexto, también surgió la propuesta de analizar en el futuro un esquema de fondo soberano con una mayor participación en proyectos destinados al desarrollo económico. Sin embargo, esa discusión quedó planteada como una cuestión de largo plazo y no forma parte del alcance inmediato del programa anunciado para impulsar los créditos hipotecarios.
















