La salida de Adorni afectó especialmente a los Milei, aunque su impacto se sintió con menos fuerza en el asesor presidencial, Santiago Caputo. Sin embargo, pronto se alentó la reconfiguración del poder, con Karina Milei logrando, con el respaldo del presidente Javier Milei, ubicar a uno de sus colaboradores clave en un rol que considera fundamental para frenar expresiones de poder divergentes.
En su intento por controlar a su principal opositor y reforzar su liderazgo legislativo, Karina busca establecer un mayor protagonismo en el Congreso, lo que ha generado una pugna por lealtades. Tras la salida de Adorni, “El Colo”, quien aspira a competir por la provincia de Buenos Aires en las elecciones de 2027, se afianza como una de las figuras más esperanzadoras para el oficialismo. Este ex legislador forma parte del nuevo equipo con la intención de llevar a cabo reformas claves para hacer de 2026 “el año más reformista de la historia”.
El ingreso de Santilli, que podría haber apaciguado a las facciones en conflicto, ha en realidad intensificado las discusiones. Algunos argumentan que el ex PRO tiene una buena relación con el asesor, mientras que otros desestiman la noción de consenso en su nombramiento. Su llegada ha simplificado la estructura política, reduciendo el número de interlocutores, aunque, en términos de necesidad, sigue bajo la influencia de Karina.
Desde el entorno del nuevo ministro del Interior se esfuerzan por clarificar su situación, destacando una comunicación constante con el asesor presidencial y subrayando la confianza que tiene con la secretaria general de la Presidencia. “Diego es de confianza de Karina. Construyó ese vínculo con ella y con el Presidente”, afirmaron.
Los recientes movimientos en el Gabinete y la continuidad de cambios abruptos han llevado a que algunos dentro del oficialismo perciban falta de dirección, aumentando las sospechas de improvisación. “Nadie conduce ni toma decisiones inteligentes. Todas son improvisadas”, opinó una fuente allegada al Gobierno.
“Lo único que importa es la disputa de poder. No qué se hace con ese poder”, advirtió una voz cercana al despacho presidencial.
Los dardos apuntan a la influencia de Karina y afectan directamente a Eduardo “Lule” y Martín Menem, quienes han ganado notoriedad tras la salida de Adorni e integran el círculo cercano a la titular de La Libertad Avanza. Un miembro histórico de la fuerza política afirmó que en 2023, Caputo contaba con más cercanía a Karina que los Menem, sugiriendo que los primos avivaron rivalidades internas.
Las críticas provocan reacciones defensivas desde el núcleo de la gestión. “Hay orden y criterio. Es lógico que quienes no participan de las decisiones cuestionen todo”, se defendieron.
Con el reacomodamiento en marcha, las reuniones políticas están previstas para volver a activarse, buscando estabilizar la agenda y retomar la iniciativa que había quedado estancada. Aunque no hay fecha confirmada, se anticipan encuentros para abordar las prioridades legislativas, incluidas la reforma electoral y la modificación de la Ley de Inocencia Fiscal.
Karina Milei es consciente de su influencia y ha ampliado su red de lealtades entre los legisladores, incorporando a Santilli y otros colaboradores clave, así como a los líderes de bloque de La Libertad Avanza, a quienes presentó durante una reunión en Casa Rosada.
El clima del bloque senatorial ha encendido alarmas, especialmente tras la insatisfacción con el desempeño de Bullrich. Desde el poder ejecutivo se han producido intervenciones silenciosas en las negociaciones. “Patricia está alineada, pero le gusta darle protagonismo a los aliados, más del que tienen”, afirmaron algunos. La capacidad de Bullrich para generar alianzas es reconocida, aunque ciertos sectores del oficialismo buscan replicar la cohesión observada con Martín Menem en Diputados.
Mientras Santilli trabaja para fortalecer negociaciones por reformas cruciales, se observa que desde el karinismo se intenta controlar el accionar de Bullrich, aunque se reconoce su habilidad política. El entorno de Bullrich desestima la necesidad de cualquier intervención del Ejecutivo, defendiendo su organización en la tarea legislativa.
Consciente de que el desplazo de Adorni marca una nueva fase, el Gobierno enfrenta el desafío de retomar la iniciativa y consolidar un esquema de poder que respalde la agenda legislativa, mientras se proyecta a La Libertad Avanza hacia 2027. A medida que cambian los nombres y las estructuras internas se reconfiguran, una certeza persiste: ninguna decisión política relevante se lleva a cabo sin el consentimiento de Karina Milei.
















