El Ministerio destacó que este avance representa un paso importante hacia la transparencia y el acceso a la información pública, ya que permite a la ciudadanía, los medios y otros interesados acceder a datos que anteriormente se encontraban fragmentados en informes anuales. Esta nueva herramienta se había anunciado a principios de noviembre de 2025, aunque algunos de los tipos de visualización esperados no están disponibles en la versión actual. Funcionarios de la cartera, dirigida por Mario Lugones, aclararon que la información adicional queda reservada para el uso interno entre Nación y las provincias.
El mapa ofrece dos conjuntos de datos clave en salud pública, relaciones a coberturas y distribución, que incluyen tres variables principales. En términos de distribución, se refiere al número de dosis entregadas por el Gobierno a cada provincia hasta la última actualización.
Este dato responde al interés oficial por ofrecer mayor transparencia en la gestión y podría ayudar a aclarar algunos problemas sobre posibles faltantes de dosis, que tal vez se deban a la logística interna de las provincias. Cuando se consultó sobre cómo evidenciar estos faltantes o retrasos en la distribución de Nación a las provincias, voceros del área sugirieron comparar la cifra de distribución con la población objetivo de cada dosis.
Respecto a la categoría de “cobertura”, abarca dos variables: la cantidad de niños que deben recibir la dosis a nivel nacional y provincial, lo que se conoce como “población objetivo”, y que se estima según los cálculos de cada jurisdicción. Este dato es fundamental para la planificación de la adquisición de vacunas para el año siguiente, basado en proyecciones demográficas que las provincias llevan a cabo, como las tendencias de nacimientos o el número de niños que cumplirán cinco años.
Desde el Gobierno aclararon que la población objetivo puede sufrir ajustes a lo largo del año. Además, el mapa se actualiza con frecuencia en cuanto a distribución y la última variable disponible: las “dosis administradas”. Es importante destacar que, como la actualización del tablero es semanal o mensual, mientras que la población objetivo se calcula anualmente, la brecha entre los niños que necesitan vacunarse y los ya vacunados debe ser considerada “razonable” o “poco razonable”, dependiendo del calendario.
No es lo mismo tener una gran cantidad de niños sin vacunar en noviembre que en julio, cuando aún hay posibilidades de completar la vacunación. Por ello, el mapa emplea una escala de colores que varía del verde intenso (indicando buenos resultados) al rojo oscuro (indicando resultados peores).
Estos colores refuerzan la naturaleza relativa de los porcentajes expuestos. Por ejemplo, un 58% de cobertura puede considerarse insatisfactorio en diciembre, pero razonablemente bueno en julio o agosto, reflejando los patrones de vacunación estacionales.
El nuevo mapa permite a la ciudadanía evaluar si las altas coberturas de vacunación cercanas al 90% que el Gobierno reportó recientemente se han mantenido. Asimismo, es posible observar el desarrollo de las otras vacunas esenciales según el calendario.
Las vacunas disponibles en el mapa son las 16 que configuran el calendario nacional: BCG (tuberculosis), hepatitis B, triple bacteriana acelular (difteria, tétanos y tos convulsa), neumococo conjugada, quíntuple (pentavalente), poliomielitis inactivada (IPV), poliomielitis oral (OPV), rotavirus, meningococo, triple viral (sarampión, rubéola, paperas), varicela, hepatitis A, virus del papiloma humano (VPH), triple bacteriana, fiebre amarilla y virus sincicial respiratorio (VSR).
Sin entrar en detalles sobre esquemas de refuerzo, es importante destacar algunas de las vacunas obligatorias durante el primer año de vida. Por ejemplo, la BCG, que deben recibir los recién nacidos, tiene una cobertura nacional del 51,4% hasta la fecha, mientras que cada bebé cuenta con un lapso no mayor de siete días para recibirla, habitualmente en el momento de la internación.
Las cifras del mapa indican que la Ciudad de Buenos Aires y la provincia de Buenos Aires, junto a Chubut, Santa Fe, Corrientes, Catamarca y Tucumán, muestran los resultados más bajos en esa dosis. En cuanto a hepatitis A, cuya única dosis debe recibir dentro del primer año de vida, la cobertura nacional es del 48,5%, con preocupantes cifras en la ciudad de Buenos Aires, que no supera el 29%, y la provincia de Buenos Aires, que apenas alcanzó el 46%. Las provincias que también enfrentan dificultades son Santa Cruz y las del Litoral.
Respecto a hepatitis B, cuya primera dosis debe administrarse antes del primer año, la cobertura era del 48,8% hasta principios de agosto, con altos niveles de variación entre jurisdicciones. CABA y Santa Fe rondaban el 45%, mientras que Misiones, Mendoza y Tucumán presentaban cifras inferiores al 40%.
Un aspecto crucial es la primera dosis de la vacuna contra la poliomielitis, la cual presenta niveles preocupantes en varias provincias. La ciudad y la provincia de Buenos Aires se sitúan en torno al 45% y 46%, mientras que Formosa presenta un 36,4% y Tucumán, si no hay error en los datos, apenas un 15,5%. Santa Fe y Córdoba también necesitan mejorar sus indicadores.
Con el lanzamiento de esta herramienta, el ministro de Salud subrayó que “contar con información precisa y disponible en tiempo real es fundamental para gestionar mejor y tomar mejores decisiones”, lo que facilita comparaciones con años anteriores y la identificación de brechas en la vacunación. Además, enfatizó que “las vacunas son esenciales para prevenir enfermedades y proteger a la población argentina.”














