El movimiento se produjo en paralelo con una apreciación del dólar a nivel internacional. El Dólar Index, que mide el desempeño de la moneda estadounidense frente a una canasta de divisas, aumentó 0,71% y alcanzó los 100,33 puntos.
La reacción también se observó en las distintas cotizaciones locales. El dólar oficial subió 0,3% y cerró en $1.535 para la venta, mientras que el dólar MEP avanzó en la misma proporción. En cambio, el contado con liquidación retrocedió 0,1% hasta los $1.595,91.
Pese al movimiento del tipo de cambio, el Banco Central mantuvo su presencia en el mercado y compró US$9 millones. Con esta operación, las reservas brutas internacionales llegaron a los US$50.000 millones.
Desde la autoridad monetaria señalaron que el tipo de cambio puede registrar variaciones, aunque el objetivo es evitar movimientos abruptos. También destacaron que el organismo lleva nueve meses realizando compras de divisas y que la estrategia no apunta a establecer un nivel determinado para el tipo de cambio.
La política cambiaria busca de esta manera evitar saltos bruscos que puedan ser anticipados por el mercado y reducir las presiones sobre el peso. Sin embargo, el escenario internacional agrega una dificultad adicional, debido al impacto que tienen las tasas estadounidenses sobre las monedas y los activos de los mercados emergentes.
En lo que va del año, el Banco Central acumula compras por US$14.263 millones, por encima de la meta anual de US$10.000 millones.
El ritmo de adquisición, sin embargo, se moderó durante septiembre. En la primera mitad del mes, las compras alcanzaron US$158 millones, con un promedio diario de US$14,3 millones. Durante agosto, cuando se registró el menor volumen de compras, el promedio había sido de US$38 millones diarios.
La menor intervención se produjo luego de un período en el que aumentaron las remesas de dividendos y ganancias empresariales durante junio y se incrementó la demanda de dólares por parte de los ahorristas en julio.
A este escenario se suma una menor oferta estacional de divisas luego de la liquidación de la cosecha gruesa y una mayor demanda privada. Las empresas requieren dólares para transferir dividendos y ganancias, mientras que los ahorristas buscan mantener parte de sus activos en moneda extranjera.
Frente a esa dinámica, el Banco Central continúa acumulando reservas, aunque con un volumen de compras menor al registrado en meses anteriores.
Hacia los próximos meses, las expectativas del mercado apuntan a una posible aceleración de las compras oficiales desde diciembre, cuando coincidirían la liquidación de la cosecha de trigo y un incremento de las exportaciones energéticas.
En paralelo, se observa una mayor demanda por instrumentos de deuda de corto plazo, una dinámica que contribuye a limitar la cantidad de pesos disponibles en el mercado. El comportamiento del tipo de cambio quedará así condicionado tanto por la evolución de la oferta y demanda local de divisas como por el escenario internacional de tasas.














