La incógnita es si el organismo que conduce Santiago Bausili podrá mantener o incrementar este ritmo de compras durante los próximos meses. La evolución dependerá, en buena medida, de la disponibilidad de dólares en el mercado y de la cantidad de divisas que ingresen a través de distintas fuentes de financiamiento.
Uno de los factores que sigue de cerca el BCRA es la emisión de Obligaciones Negociables (ON) por parte de las empresas y la posterior liquidación de los fondos obtenidos. Estos instrumentos permiten a las compañías financiarse mediante la colocación de deuda, mientras que el ingreso de una parte de esos recursos al mercado cambiario puede ampliar la oferta de divisas.
Un análisis presentado por el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, reveló que hasta octubre las empresas emitieron ON por US$ 23.700 millones, mientras que las liquidaciones alcanzaron los US$ 19.200 millones. La diferencia entre ambos registros asciende a US$ 4.500 millones, un volumen que el organismo monitorea ante la posibilidad de que una parte de esos fondos ingrese al mercado.
Sin embargo, esa brecha no significa que los US$ 4.500 millones pendientes vayan a liquidarse automáticamente ni que el Banco Central pueda adquirir la totalidad de ese monto. Se trata de una diferencia entre las emisiones y los fondos efectivamente liquidados, cuya evolución dependerá de las decisiones de las empresas y de las condiciones del mercado.
La actividad en el mercado de deuda corporativa se mantiene elevada. Según datos de PwC, las emisiones de ON alcanzaron los US$ 2.722 millones en septiembre, el segundo monto mensual más alto desde 2015. El único registro superior dentro de ese período fue el de noviembre de 2025, cuando las colocaciones sumaron US$ 2.954 millones.
Una parte importante del volumen de septiembre correspondió a YPF, que emitió su Obligación Negociable Clase LXIV por US$ 1.200 millones. El instrumento tiene un plazo de nueve años y una tasa de interés nominal anual del 7,85%.
Durante ese mes se concretaron 42 emisiones de ON, la tercera cifra más elevada de la serie histórica, detrás de octubre y agosto de 2024. El total incluyó la operación de YPF y otras 41 colocaciones, lo que refleja el dinamismo del financiamiento corporativo y la importancia de las posteriores liquidaciones para el ingreso de divisas.
El fortalecimiento de las reservas también está vinculado con los objetivos planteados por el Gobierno. A mediados de septiembre, el ministro de Economía, Luis Caputo, proyectó que el Banco Central podría alcanzar compras de reservas por US$ 20.000 millones durante el año.
La estimación se apoyaba en un acumulado de US$ 14.350 millones informado por el Gobierno en ese momento y en la expectativa de una aceleración de las adquisiciones durante el último trimestre. “La situación actual, hoy ya estamos en US$ 14.350 millones. Si proyectamos esa tendencia, todo indicaría que vamos a estar más cerca de los US$ 20 mil millones de los que habla el presidente”, afirmó Caputo.
Según el análisis del Ministerio de Economía, el acumulado de US$ 14.350 millones registrado en septiembre podría llegar a US$ 19.438 millones en diciembre, acercándose a la cifra mencionada por el ministro. Esa proyección contempla un incremento de las compras durante octubre, noviembre y diciembre.
Caputo también se refirió a las metas de acumulación de divisas vinculadas con el acuerdo con el FMI. Según explicó, el programa contemplaba una meta implícita de US$ 10.000 millones, mientras que un escenario considerado muy favorable permitía proyectar compras anuales por US$ 17.000 millones.
“Teníamos una meta implícita de US$ 10.000 millones con el FMI y teníamos un escenario recontra optimista que era que, si las cosas salían muy, muy bien, tal vez llegábamos a comprar US$ 17.000 millones de dólares en el año”, sostuvo.
Con las compras de octubre por encima de las del mes anterior y un mercado corporativo que continúa colocando deuda, el Banco Central busca sostener la acumulación de reservas. La evolución de las liquidaciones empresariales, la oferta de divisas y las condiciones cambiarias serán determinantes para establecer si el ritmo de adquisiciones puede mantenerse durante el cierre del año.
















