La posibilidad de manejar sin un horario fijo aparece como uno de los principales motivos para incorporarse a este tipo de actividad. El 70% de los conductores señala la flexibilidad como la principal razón para elegir este sistema, que permite determinar cuándo trabajar y durante cuánto tiempo.
Esa característica hace que las aplicaciones sean utilizadas por personas con perfiles muy diferentes. Algunos conductores buscan generar un ingreso adicional, mientras que otros necesitan adaptar sus horarios a otro empleo, estudios o responsabilidades familiares. También hay quienes concentran los viajes durante los fines de semana o después de completar su jornada laboral.
La organización de los tiempos también puede extenderse a las tareas dentro del hogar. En algunos casos, una persona trabaja durante la mañana y otra comienza a manejar más tarde, de manera que ambos puedan distribuir sus responsabilidades familiares sin recurrir necesariamente a servicios externos de cuidado.
Para una parte de los conductores, los viajes no constituyen la principal fuente de ingresos, sino un respaldo económico. La posibilidad de conectarse durante períodos determinados permite aprovechar los momentos disponibles o aquellos en los que existe una mayor demanda.
Los horarios también tienen incidencia en la facturación. Algunos choferes concentran su actividad en los períodos en los que las tarifas son más elevadas y organizan sus jornadas en función de esos momentos. De esta manera, los ingresos dependen tanto de la cantidad de horas trabajadas como de los trayectos realizados y de los momentos elegidos para conducir.
Entre quienes trabajan a tiempo completo, la facturación informada se ubica entre $2.300.000 y $4.600.000. Sin embargo, esos valores no representan al conjunto de los conductores, debido a la diversidad de perfiles que existe dentro de la actividad: desde quienes realizan pocos viajes por semana hasta quienes destinan buena parte de su jornada a manejar.
La evolución de esos ingresos debe ser analizada también en relación con las tarifas. Los datos disponibles no permiten establecer cuánto cambió el valor promedio de cada viaje durante el mismo período ni compararlo con la inflación. Esa información resulta relevante para determinar si el crecimiento de la cantidad de conductores estuvo acompañado por una mejora real de sus ingresos.
Las plataformas sostienen que la demanda también aumentó junto con la oferta de conductores. Al mismo tiempo, el uso de estos servicios se incorporó con mayor frecuencia entre pasajeros que buscan una alternativa frente a los costos asociados al automóvil particular, como combustible, estacionamiento y otros gastos de traslado.
Entre los nuevos perfiles aparecen además jóvenes que utilizan las aplicaciones para generar ingresos mientras estudian. La posibilidad de organizar los viajes alrededor de horarios de cursada permite compatibilizar la actividad con jornadas académicas variables.
También se destaca la participación de personas mayores de 60 años. De acuerdo con los datos aportados, este grupo realiza en promedio 2,5 veces más viajes que el resto de los conductores de la plataforma, lo que indica una mayor dedicación a la actividad. Para muchos jubilados, los ingresos obtenidos mediante los viajes funcionan como un complemento de los haberes previsionales.
La presencia femenina también registró un crecimiento significativo. La cantidad de conductoras aumentó un 125% durante 2025 y actualmente representan el 15% del total de choferes. Dentro de ese grupo, el 70% son jefas de hogar y aportan el principal ingreso de sus familias.
Algunas plataformas incorporaron además modalidades que permiten vincular a pasajeras con conductoras. Estas alternativas apuntan a responder a preocupaciones relacionadas con la seguridad y la violencia que enfrentan las mujeres durante los traslados y pueden favorecer la incorporación de quienes anteriormente no contemplaban trabajar como conductoras de taxis o remises.
El crecimiento de esta modalidad laboral reúne así perfiles y necesidades diferentes: personas que buscan un ingreso complementario, trabajadores que necesitan mayor flexibilidad, estudiantes, jubilados y una cantidad creciente de mujeres. Al mismo tiempo, la ausencia de información comparable sobre la evolución de las tarifas y del ingreso promedio por viaje deja pendiente determinar cómo se modificó el poder de compra de quienes realizan esta actividad.
















