Las autoridades de ambos países han acordado una entrega progresiva de equipamiento bajo la Iniciativa de Conciencia Situacional de Dominio Marítimo, abarcando así 1,6 millones de kilómetros cuadrados en la zona económica exclusiva de Argentina.
La información sobre el acuerdo se dio a conocer en las últimas 24 horas, comenzando con detalles sobre aviones tripulados y culminando en la confirmación de drones de última generación.
Andrei Serbin Pont, analista internacional, mencionó que por fin se conocen los detalles precisos sobre los equipos que se integrarán a la flota nacional. “Tenemos acá los datos exactos sobre las aeronaves que se van a estar incorporando a través de este esfuerzo que tiene que ver con la Iniciativa de Conciencia Situacional de Dominio Marítimo, como lo impulsa Estados Unidos,” explicó.
En años recientes, la Armada argentina ha recibido diversas actualizaciones tecnológicas, incluyendo cámaras L-3 Harris WESCAM MX-10 instaladas en aeronaves Beechcraft B200, que permiten realizar búsquedas e identificaciones de objetivos en el mar. Asimismo, se han comprometido dos nuevas aeronaves para patrullaje naval, como continuidad de un programa iniciado anteriormente.
En el corto plazo, Argentina recibirá dos aviones King Air B360 ER MPA, que estarán equipados con sensores y radares para llevar a cabo patrullas marítimas. Estos aviones fortalecerán la flota y expandirán el control sobre la zona económica exclusiva. La incorporación más destacada será la de los drones Shield AI V-Bat, los cuales cuentan con sistemas de despegue y aterrizaje vertical sin necesidad de modificaciones en las embarcaciones que los operan.
“La confirmación de que se van a estar incorporando los Shield AI V-Bat, que son drones de despegue y aterrizaje vertical, que tienen una ventaja que es clave: no necesitan de modificación de los buques en los que van a ser emplazados”, detalló el analista.
Estos drones poseen una autonomía de doce horas, con la capacidad de transportar hasta 18 kilos de carga útil, principalmente sistemas electroópticos, y un alcance de hasta 140 kilómetros en línea de vista, o hasta 1.200 kilómetros con enlace satelital.
Los drones pueden despegar desde cubiertas limitadas, lo que facilita su despliegue en los patrulleros oceánicos adquiridos recientemente. Cada sistema incluirá tres drones y un centro de control. “Van a llegar seis en total. Entonces, vos podés tener dos patrulleros oceánicos en cualquier momento que tienen tres de estos, y de esa manera mantenés veinticuatro horas al día monitoreo sobre un área en particular,” aclaró Serbin Pont.
El costo operativo bajo de los drones representa una notable ventaja en comparación con el uso de aviones Beechcraft o los más grandes P-3. Argentina también espera recibir un simulador de vuelo, donado por Estados Unidos, destinado al entrenamiento de las tripulaciones de los P-3, lo que permitirá reducir gastos en combustible y mantenimiento.
De acuerdo al calendario oficial, se prevé que para finales de este año llegue uno de los aviones King Air, seguido por la entrega del segundo en el año venidero. La llegada de los drones está programada entre 2025 y 2029. Los simuladores para formación estarán listos en 2029.
Serbin Pont subrayó que “a Estados Unidos le preocupa mucho, en términos generales, lo que es la pesca ilegal de China, porque lo usan como una herramienta para presionar a los países de la región para que tomen medidas para tratar de contener cualquier tipo de avance chino”.
En Argentina, la inquietud por la pesca ilegal no se circunscribe únicamente a la flota china; también hay preocupación por la actividad de embarcaciones taiwanesas, españolas y coreanas. El nuevo equipamiento mejorará la vigilancia y la detección de patrones sospechosos en aguas territoriales.
El acuerdo implica además un intercambio de información sensible entre Argentina y Estados Unidos. “Sí, se comparte inteligencia para este tipo de cosas. Obviamente que esto es relevante. Hay muchas veces preocupación sobre las características de la presencia china en nuestra zona, como en otras partes del mundo,” afirmó Serbin Pont.
La información compartida se relaciona con patrones de comportamiento y equipos utilizados por embarcaciones extranjeras. Serbin Pont añadió: “La información que estarías compartiendo es información que está mucho más vinculada a las acciones de ciertos actores estatales o paraestatales dentro del mar argentino”.
La doctrina Monroe sigue vigente en la estrategia estadounidense: “La renovación requiere de no solo establecer vínculos fuertes con los gobiernos en la región, sino tiene que ver con costos también”. En este contexto, el analista anotó que “si querés contener a las acciones de China en la región, te conviene que los países de la región se vean fortalecidos en ciertas capacidades”.
La continuidad o cambio en las relaciones bilaterales dependerán de futuros gobiernos y de la confianza construida en el intercambio de defensa e inteligencia. Históricamente, los vínculos fluctuantes de Argentina con otras potencias subrayan la necesidad de una cooperación clara y sostenida en el ámbito de la seguridad marítima.















